miércoles, 6 de mayo de 2009

Una Universidad para Cabimas y la COL

La Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt” es una institución de Educación Superior enclavada en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo que tiene como misión impulsar el desarrollo de la subregión a través de la preparación de profesionales para la industria, asimismo colabora con las comunidades en su crecimiento cultural y social.

La visión de la Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt” es garantizar una mejor atención al estudiantado, brindando confiabilidad y calidad en los servicios que presta para que se sientan parte integral del sistema de estudios superiores.

El 20 de Julio del mismo año, Ricardo Hernández Ibarra, Guillermo Bravo, Edgar Vinicio Nava y Carlos Rodríguez Castañeda, son juramentados como Rector, Vicerrector Académico, Vicerrector Administrativo y Secretario, respectivamente. El 24 de Octubre de 1983, se inician formalmente las actividades Académico – Docentes.

El Proyecto Gerencia Industrial marca el inicio de la docencia activa, dicho proyecto se inicia con 120 alumnos y 15 profesores. 150 alumnos se inscriben en Abril del año 1984 en el Proyecto de Profesionalización Docente. La universidad comienza a crecer, en 1988 el Programa de Ingeniería de Mantenimiento comienza sus actividades con 100 alumnos, se abren las sedes Ciudad Ojeda, Los Puertos de Altagracia y Mene Grande.

En 1986 los Programas de Post-Grado e Investigación conforman parte de la estructura Académico – Docente de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt.

A inicios de 1988 se inició un proceso de consolidación institucional que transciende las metas primarias de esta casa de estudios superiores de la Costa Oriental del Lago. La matrícula aumenta geométricamente y de 370 estudiantes inscritos en su primer año, hoy cuenta con aproximadamente 10.400 entre Pre y Post Grado y una planta docente cercana a los 600.

La Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt” es una institución de Educación Superior enclavada en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo que tiene como misión impulsar el desarrollo de la subregión a través de la preparación de profesionales para la industria, asimismo colabora con las comunidades en su crecimientos cultural y social.

La visión de la Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt” es garantizar una mejor atención al estudiantado, brindando confiabilidad y calidad en los servicios que presta para que se sientan parte integral del sistema de estudios superiores.

Esta institución nace con el Decreto Presidencial N° 1435, promulgado el 15 de Marzo de 1982, asignándole Personalidad Jurídica y Patrimonio propio. Su sede principal se ubica en la ciudad de Cabimas.

Tomado de www.unermb.edu.ve

El primer venezolano por el titulo mundial de boxeo.. era de Cabimas

Ramon "Ramoncito" Arias fue el primer venezolano en pelear por un título mundial de boxeo profesional, el 19 de abril de 1958 en el Nuevo Circo de Caracas, y aun hoy muchos no vacilan en señalar que era uno de los mejores "jabeadores" de la historia del boxeo, además de convertirse en uno de los primeros ídolos del boxeo criollo.

"Ramoncito fue el mejor jabeador de la historia, lanzaba series de hasta diez jabs consecutivos, y todos los pegaba", señala el promotor zuliano Ángel Atilio Leal.

Pepe Atilio lo representó junto con Rafito Cedeño. Era un verdadero ídolo, un boxeador con mucha clase, habilidades y coraje".

Ramón Arias nació el 17 de febrero de 1936 en Cabimas, en la urbanización Federación de Creole, en el sector La Salina. La urbanización donde nació es popularmente conocida como campo Amarillo. Lo bautizaron Ramón Segundo porque su papá llevaba el mismo primer nombre. Por esos días el padre de Arias prestaba servicios con el Grupo de Mecánica, en Creole, en el área de trabajo que se denominaba Lote 66, situado en punta Hicotea. El boxeador inició su primaria en la escuela Concordia, de Creole, nombrada después Pedro Julio Maninat y hoy administrada por Petróleos de Venezuela.

Fue el primer venezolano en combatir por un título mundial de boxeo profesional, cuando el 19 de abril de 1958 enfrentó al argentino Pascual Pérez, para entonces campeón mundial del peso mosca. Ramoncito ofreció una dura batalla, pero al final se impuso el argentino por decisión en 15 rounds.

Posteriormente, el 19 de agosto de 1961, tuvo otra oportunidad titular, en esa ocasión por el del peso gallo que estaba en poder del brasileño Eder Jofre, quien ganó el combate por nocaut en el séptimo asalto.

Su última pelea la realizó el 17 de noviembre de 1963, y perdió por decisión con el nicaragüense Eduardo Mojica, en programa realizado en Managua; ya no era el mismo, había perdido gran parte de sus condiciones.

Su récord muestra 50 peleas profesionales, de las que ganó 33, de ellas cinco por nocaut, perdió 16 y empató una. Casi todas sus derrotas ocurrieron en el final de su carrera.

Fallecio en Maracaibo en junio 2006.

martes, 5 de mayo de 2009

Compañías Eléctricas en Cabimas

La Compañia de administración electrica de Cabimas era la C.A. Electricidad de Cabimas.
Habia una Planta Denominada "El Hijo de la Noche", "Mansilla" en Ambrosio y "Briceño" en La Rosa.

"EL Hijo de la Noche" perteneció a EZCA un tiempo

Hubo un momento en que la CVF - CORPORACION VENEZOLANA DE FOMENTO otorga creditos a esta compañía.

Como no puede pagar, en 1949 es absorbida por la CVF y se convierte en C.A. UTILIDADES PUBLICAS DE CABIMAS (CAUP).

En octubre de 1958 se convierte en CADAFE (Compañia Anonima de adminstración y Fomento Eléctrico).

ENELVEN firma junto con las empresas CADAFE, EDELCA y Electricidad de Caracas el contrato de interconexión. Es la primera vez que ENELVEN participa en decisiones del Sistema de Interconectado Nacional.

Mi madre, Beatriz Trujuillo Duran trabajó como secretaria en el departamento de relaciones industriales y al final en asistencia médica y se jubiló CADAFE.

Cuando yo era pequeño me llevaba a veces a su oficina. Allí conocí a sus compañeros de trabajo: Ana Potelá(ϯ), Hector "Ñero" Urribarri (ϯ), el me saludaba con un  "Hola ñerito"; Angel "Angelito" González, Teotiste Serrano, todos del departamento  Relaciones Industriales. La Sra. Rosa de Gómez (ϯ) de almacen. El Señor Leopoldo Pirona(ϯ), jefe de mantenimiento. Olga de Luzardo, secretaria de gerencia. Nelly de Rodríguez, enfermera en Asistencia Médica. Felicia Benitez de contabilidad. Las hermanas Iria Quiroz recepcionista y Ana Quiroz de Relaciones Públicas.


1990. El gobierno estableció a ENELCO como una entidad legal independiente bajo la administración de ENELVEN, con la finalidad de unificar los niveles de servicio y las tarifas del estado Zulia. Para ese momento existía controversia con relación a las tarifas más altas para los clientes de la Costa Oriental que de ENELVEN.

Comienza a funcionar la tercera interconexión con el Sistema Eléctrico Nacional, a través de una línea sublacustre, entrando en operaciones la línea Peonías –Trinidad en 230 KW.

Hoy se llama CORPOELEC.

sábado, 2 de mayo de 2009

La irrealidad profunda de Lunar

Pintor nacido en Cabimas en 1949, por su carácter excéntrico y enigmático, hizo que su obra se inscribiera en la historia del arte venezolano como el gran inclasificable. Las imágenes de algunos cuadros las había visto en sueños. Muere de cáncer en un pulmón.

“Quería la perfección y me esmeraba en los detalles. Casi no dormía, ni comía, tratando de lograr esa perfección”, decía el pintor.El silencio de la noche, en casa de los Lunar, se interrumpe con el susurro insomne de Emerio Darío. La habitación se le ha convertido en un abigarramiento de columnas, túneles y escaleras que salen de la nada y no llegan a ninguna parte. El espacio es hermético, pero profundo y gris azulado como el océano. El sueño le ha dictado pauta para hacer sus pinturas.María Lourdes (Mariíta), su hermana menor, escuchó sus monólogos noctámbulos.

Era el año 1967, cuando apenas había dejado el oficio de hacer letreros y la creatividad inconsciente comienza a robarle el sueño.Ya a las 3:00 de la mañana, Mariíta le preparaba el café que con su aroma tibio impregnaba la vivienda ubicada en el sector Las Cabillas, de Cabimas.

Darío (como ella solía llamarlo) se sentaba en una gavera de refrescos. Frente a él, la loneta de hamaca tensada con tachuelas en un marco de madera, era posada sobre un taburete.Mariíta colocaba un termo repleto de la estimulante bebida, a su lado, en el piso, donde también estaba la infaltable caja de cigarros. En el centro de la casa, una cava estaba siempre hasta el tope de cervezas, para que Emerio pintara bebiendo, sin más boceto que los que los de su memoria. Trazaba las líneas de un ambiente arquitectónico encriptado y enigmático, que luego coloreaba con esmalte de aceite —también llamado pintura industrial—, que separaba y mezclaba en frascos de mayonesa y disolvía en kerosén. “Al principio quería pintar como los pintores del Renacimiento. Quería la perfección y me esmeraba en los detalles. Casi no dormía, ni comía, tratando de lograr esa perfección”, le dijo con su voz de murmullo a José Gregorio Marcano, un sobrino que le hizo una entrevista inédita como parte de sus prácticas de periodismo.. . .En la misma calle donde estaba la casa de los Lunar, vivía la familia de la pintora Flor Romero y, su esposo, Carlos Contramaestre invitó un día a Oscar González Bogen a tomarse una cervezas en el abasto de Manuel Esteban Lunar, padre de Emerio.

Cuenta Manuel Marcelino Lunar, hermano mayor de Emerio, que ambos pidieron ver las obras. González Bogen sorprendido por la calidad de los trabajos le pidió a Lunar que le hiciera un retrato.“Como lo advirtió el propio retratado, el personaje era un doble del artista personificado en la oscura figura del cuadro (...) más la presencia de pisos suspendidos y columnas provistas de gradas. Una existencia afuncional del espacio arquitectónico”, describe Juan Calzadilla en su libro Emerio Darío Lunar, texto dedicado al artista.Pero realmente lo que descubrió a Lunar —asegura Calzadilla— fue participar, animado por González Bogen, en el Salón D’Empaire de 1969, donde obtuvo el premio de la Universidad del Zulia.“Después de eso, se hizo la primera exposición individual en Caracas, en el Ateneo, donde la élite de la capital le compró todo y desde allí se fueron regando sus pinturas por todo el país y hasta en el exterior”, dice Manuel.En esas exposiciones, Sofía Imber se interesó por él, preguntó dónde vivía y fue a Cabimas. “Cuando lo conocí, comprendí que tenía una gran sensibilidad. Me mostró cómo hacía sus cuadros. La gente lo admiró por su manera de expresarse”, contó Imber, quien además le ofreció atención psiquiátrica en la clínica El Peñón, de Caracas, pues Emerio padecía de esquizofrenia.“Lo ayudé porque lo estimaba. Aunque por todo ser humano habría hecho lo mismo. Pero cuando se trata de una persona que está desesperado dentro de sí mismo, sentía que había que hablarle de otra manera y no de cuánto vale su cuadro, sino como un creador. Entonces se sintió comprendido”, comentó Imber.. . .Al difundirse los cuadros fueron calificados como: arquitectónicos, metafísicos, renacentistas, neoclásicos y surrealistas.Karin Jezierski, en Cuadernos Lagoven (1995) asegura: “Él supo rehuír a todos los enfoques, porque su obra no se amolda a ninguna clasificación y se inscribe en la historia del arte venezolano como el gran inclasificable”.Lo más insólito es que en una Cabimas llena de resolana, una costa poblada de torres petroleras y un rubor que en los frentes de las casas reflejaba el fuego de los mechurrios; nadie sabe de dónde sacó Lunar los colores fríos; atribuidos por él, a la muerte.“En la familia no hay artistas, ni libros de arte.

Nunca fue a una escuela de pintura, ni frecuentaba museos, pocas veces salía de Cabimas y de su casa. Pero creo haber visto en casa de abuelo algunas revistas con pinturas del renacimiento”, explica José Gregorio. La soledad que impera en la obra de Lunar es también una proyección de su vida.“Aunque somos cuatro hermanos: Manuelito, yo, Emerio y Mariíta.

Desde niño él siempre estaba aparte. Jugaba a hacer cosas. Hacía trampas para cazar pajaritos y cuidarlos”, cuenta su hermana Victoria María.En el empeño de hacer, abandona los estudios al llegar a sexto grado, para “hacer cosas”.“Si pasaba las materias era porque Mariíta le hacía las tareas. Además se ganaba a las maestras pintándoles las carteleras” asegura Manuel.“Como a los 18 años le dio por hacer sus camisas. Las que tenía las deshacía para sacar patrones, y las hacía en tela negra o marrón”, recuerda Victoria. “También fabricaba muebles en madera. Y cuando vio las paredes de la casa vacías comenzó a pintar paisajes y reproducciones de fotografías.

Así fue como comenzó a pintar, a los 26 años, en 1966”, dice Manuel.. . .Ya en 1980, la fama de Emerio Darío estaba en el tope y, a diario, era visitado por artistas, periodistas, estudiantes y curiosos.“No salía a vender sus cuadros. La gente iba a su casa a comprarlos. Él ponía el precio y si le pedían una rebaja, se daba la vuelta y se iba”, cuenta Andrés Chávez, un amigo de Maracaibo que se encargó de revender sus trabajos. “Pero de vez en cuando, las crisis de depresión le impedían recibir visitas”, recuerda Victoria.Las fiestas en los bares de donde sacó la mejor inspiración por las mujeres que pintó, se hicieron cada vez más frecuentes.

“Cuando iba a esos sitios se perdía. Lo veían en la calle con la melena y la barba hasta el pecho y le decían ‘El loco de Las Cabillas’. Pero lo traían a la casa, porque era muy decente, ni hablaba. No parecía de este mundo”, dice Victoria.

Mariíta, recuerda que en su bonanza, Emerio la ayudó a pagar los estudios de sus hijos. Me decía: ‘Yo no tuve hijos porque si me salía loco, iba a tener que trabajar y no hubiera pintado. Pero no te preocupéis hermana, que yo te voy a ayudar”. “En 1990 se le diagnosticó cáncer en un pulmón. Decidimos no decirle nada, para que no recayera en las depresiones. Me preguntaba: ‘María me duele la espalda, decíme si tengo algo malo...”.

José Gregorio recuerda que él siempre supo que moriría joven y decía: “Estoy satisfecho con mi vida. Todo lo he hecho ya... Que la gente me recuerde por mis cuadros. Como persona, me da igual que me recuerden o no”.“Tuvo que dejar de beber, fumar y pintar, porque el olor de la pintura lo asfixiaba. Permanecía en el cuarto y con pinceles imaginarios hacía como si estuviera pintando las paredes”, cuenta Mariíta llorando, como si lo viera.

Manuel narra la despedida: “Dormíamos todos juntos en un solo cuarto para no dejarlo solo. Era tan inseparable de Mariíta que el 22 de noviembre, el mismo día del cumpleaños de ella, tosió y se quedó como ahogado. Corrimos a socorrerlo, y en brazos de Lisbeth (hija de Mariíta) y María Victoria (mi hija), quedó así calladito como era él. Cerró los ojos”.

Yesenia Rincón Castellano Panorama Digital, 2007

viernes, 1 de mayo de 2009

2 de mayo de 1959. Inundacion de Tierra Negra.


La noche del 1ro de Mayo de 1959 aproximadamente a las 11:30 pm se inicio una tormenta con fuertes vientos, relampagos y agua pareja. Dicen que llovio como por 6 horas. Me cuentan que por detras de la hoy Av. Carnevalli pasaba una cañada por donde bajaban las aguas que caian, pero se obstruyo con un colchon, lo que propicio su desbordamiento.

Esto hizo que se inundaran los sectores de Tierra Negra, Campo Elias, Guabina.

El presidente del Concejo Municipal, German Rios Linares, activo un plan de emergencia, y se dispuso trasladar los damnificados a la sede del SOEP. En este trabajo ayudo mucha gente y algunos luchadores locales como Carmen Herrera, Jorge Hernandez (Presidente del SOEP), Eduardo Nava Espina, Dario Suarez Ocando, Betilde Flores de Batista, Carlos Tarre Murzi, Hugo Largo comandante de la GN, y Donald Benceocrof gerente de Creole. Tambien instituciones como el Rotay Club, Club de Leones, La Sociedad de Obreros del Bien, y Asociacion de Comerciantes Mayoristas.

Paises como Mexico, Colombia, Costa Rica y Cuba enviaron ayuda. De hecho EL 28 de mayo de 1959, en Cuba sale en gaceta, la Ley No. 338: "Se concede crédito extraordinario para socorro de los damnificados por inundaciones en la población de Cabimas, capital del Distrito Bolívar, Estado Zulia, en Venezuela, por un valor de 20 000 pesos para compra de medicamentos y víveres, todos de producción nacional. "

Rafael Rangel

La Cienaga, era una gran extensión de terreno ocioso que existía allí donde los muchachos de la época cazaban machorros, pájaros, elevaban volantines, se hacían carreras de burro, la cucaña, metras, trompo y hasta la quema de Judas se hacia allí. También servia de estadio para jugar las famosas “caimaneras” de béisbol.

Estas se realizaban en las tardes y sábado y domingo todo el día y se hacían apostando dinero. Allí jugaron peloteros que dieron la talla en el béisbol profesional venezolano y doble AA del Zulia. Se hacían encuentros entre equipos de otros sectores con los locales que eran estructurados con peloteros de tierra negra, miraflores y centro de Cabimas.

El terreno estaba ocioso, por que era muy bajito, era una depresión y debido a esto las aguas de lluvia de las zonas aledañas terminaban allí inundando todo el sector de allí el nombre de la Cienaga.. El gobierno había construido con una tubería de 24 pulgadas de diámetro, un drenaje para paliar esa situación y lo construyeron en línea recta por toda la calle Paez hasta Las Tierritas, que son los palafitos que están en la orilla del Lago.

Siempre el primero de Mayo, día del trabajador caía un aguacero sobre Cabimas, pero ese año, 1959, se prolongo lloviendo demasiado y encontrándose con que alguien había botado un colchón en la “boca del Tubo” tapando así la salida del agua de lluvia. Siguió lloviendo y el agua sin salida inundo toda la zona.

La primera ayuda que llego fue la local, los bomberos de Cabimas fueron los que quitaron el colchón y el agua empezó a fluir, pero era mucha agua acumulada en todo el sector y el pequeño tubo no daba abasto. La descarga era muy lenta. Llego personal de las compañías petroleras con bombas de achique, plantas eléctricas portátiles, hasta que varios días después todo volvió a la normalidad. Se recibió ayuda nacional e internacional para los damnificados que fueron reubicados en unas barracas de paredes de zinc y techo de zinc que fueron construidas para ese fin y que el sector recibió el nombre de “La Nueva Cabimas”. Posteriormente allí construyeron una urbanización.

Allí las autoridades, vieron la necesidad de ampliar el tubo de drenaje y pasaron varios años cuando se construyo un túnel de más tamaño, de forma rectangular, con dos metros de alto y tres de ancho siguiendo la misma ruta por toda la calle Páez hasta la orilla de la playa.

La Cienaga seguía siendo un terreno ocioso, baldío y luego de construido el nuevo drenaje ya no existía el riesgo de inundación, la gente lo invadió y construyeron sus viviendas y el “tunel drenaje” como es grande sirve ahora de guarida de gente ociosa y de malas acciones.

Nelson Marcano Urribarri