viernes, 16 de octubre de 2015

Los velorios de antes

En los años 50, 60 y 70, velar a los difuntos era una tradición hasta el amanecer. En esos años no existían capillas velatorias y las personas realizaban los velorios en sus casas. 

No es que ahora no se realicen allí, pero la inseguridad y el temor a ser atracado han modificado en buena parte la hora del velatorio y el lugar del mismo. Era común que un velorio de antes, las personas ocuparan la parte del frente y algo de la carretera de la casa del difunto. 

La repartición de café y bocadillos tenia como objeto a mantener a los asistentes despiertos para que aguantaran hasta el amanecer. Debido a los bocadillos que repartían, también se daban cita en los velorios cuanto borrachito e indigente, pues allí tenia seguro algo de comida. 

Otra practica bastante común de esa época, era algo en contra posición con el dolor y la pena que el difunto le causaba a sus familiares, y era que para mantener despiertas a las personas y hacerle la estadía menos aburrida se contaban chistes. 

En esos años había un funerario y preparador de muertos de apellido Mavares, que si no me equivoco viene siendo el padre de la dueña de la capilla velotoria Santa Elena. Ese señor era tan elocuente y con tanta gracia para los chistes que sus servicios eran los más solicitados, debido a su pericia como preparador y como contador de chistes. 

Era común que las personas en un velorio buscaran con la mirada al señor Mavares, quien en esos años se convirtió en la atracción de los velorios.

Nestor Luis Pérez Borjas
MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.


A esto hay que agregar las plañideras, que eran las mujeres que se les pagaba para llorar en el funeral de una persona. La palabra viene de plañir (sollozar) y ésta del latín plangere.  

Y en cuanto a los borrachitos el más popular fue "El Pinguino", y si pulsas el enlace anterior conocerás su historia.

LA CUADRA DE COLMENARES Y LA NUEVA ROSA

La cuadra de Colmenares, era un conjunto de pequeñas y pintorescas casas de madera, que llevaba el nombre que identificaba a su dueño y estaba ubicada en el cruce, al final de la calle el Progreso, para salir a la calle el Rosario diagonal a la casa de la cultura. 

Actualmente ese lugar sigue siendo identificado como la cuadra de Colmenares, pero desde hacen muchos años viven allí un conjunto de familias que nada tienen que ver con la actividad que a continuación relataré.

En los años de 1940, se habían mudado allí unas cuantas trabajadoras sexuales, que aprovechando el auge petrolero, aceptaban la visita de quienes estuvieran dispuestos a comprar sus servicios íntimos. Otro lugar similar y más o menos por la misma época tuvo su actividad por la carretera principal, entre los poblados de la Rosa Vieja y la Montañita, lo cual ameritó que las autoridades policiales y sanitarias dispusieran de su traslado a un lugar específico para esa actividad.


Después de muchos años, este tipo de actividad fue ubicada en la periferia de la ciudad y fue llamada la Nueva Rosa, o zona de tolerancia, donde funcionaban los burdeles con mujeres de todos los tamaños, razas, y colores para el gusto del cliente. Por varios años se ejerció allí la profesión más antigua del mundo. 


En ese entonces el lugar parecía una pequeña ciudadela con más de 15 burdeles, donde se dio origen a otras labores, como la de zapateros express que le reparaban los zapatos a las meretrices, pequeños puestos de comida, agrupaciones musicales y todo tipo de vendedores, incluyendo la nueva ruta vehicular que hacían de ese lugar un lugar bastante concurrido. 


Esa actividad parecía una feria de luces y colores en un ambiente lleno de bulla, algarabía y corazones rotos, donde más de un enamorado vio languidecer su amor en brazos de otro. La Nueva Rosa fue un lugar bastante dinámico, su actividad nocturna dio origen a continuas riñas por celos que casi siempre dejaban saldo de personas heridas, incluso algunos muertos.


Esa actividad cesó sus funciones en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez , haciendo que las meretrices buscaran trabajo como meseras de los muchos bares a todo lo largo y ancho de Cabimas, haciendo que la actividad tomara otro rumbo y estilo y repunte de actividades venéreas, pues el control sanitario se hizo difícil.


Nestor Luis Pérez Borjas
MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.

Publicado en  página de Facebook Cabimas de ayer en fotos.



domingo, 2 de agosto de 2015

La broma de los billetes nuevos


En 1954 un grupo de jóvenes amigos formado por Juvenal Paz, Victor Galeano, Miguel Borjas ("Tamarindo"), y Jorge Trujillo Durán, trabajaban fuertemente unos en Sastrería otros en la Creole.

Los de la sastrería, depositaban sus ganancias diariamente en el Banco de Maracaibo y los viernes, otro amigo que trabajaba allí, José Trinidad Perozo, les hacia un retiro para los gastos de las juergas del fin de semana.

El asunto era que siempre les daba billetes de 10 Bs. nuevecitos, recién salidos del "horno".

Ellos iban a los bares de la Rosa, y gastaban allí, impresionaban a las mujeres y los demás clientes. Juergas de veinteañeros de la época.

Pero, al ser muy seguido, levantaba sospechas. Hasta que un día, en plena juerga en uno de esos bares, llego la Seguridad Nacional. Y pasaron un rato amargo y de susto demostrando como obtenían los billetes nuevos.

Hasta ese día duró la bromita.

Rafael Rangel
Entrevista a Jorge Trujillo Durán.

viernes, 31 de julio de 2015

Las viejas Sastrerias de Cabimas

En los años 1930, hasta los 70's no existían todavía las tallas estándar que hoy conocemos (S,L,M,XL,XXL, etc.) por lo que se utilizaban las sastrerías para hacer la ropa a la medida.

Ya en 1944 existían:

 Sastreria Tropical de Victor Amaya, en la avenida principal frente a la Casa Eléctrica, al lado del cine Internacional. Era la más grande. El locutor Armando Angulo, acuño la frase "Vaya donde vaya, usted vestirá un traje de Victor Amaya".




En la plaza Bolívar estaba la del señor Sanchez y también "Joyería y Sastreria Petit" de Rosendo Petit, que luego se convertiria en Comercial Petit, C.A. , y por el mercado la del popular "Zarataco".





En la Colonia Inglesa estaba el Señor Taylor.

Carlos Rangel y Maria Luisa Alarcón


Mi abuelo paterno, Carlos Rangel, tenia su sastrería "La Estrella de Cuba ", en la avenida principal donde hoy esta el BOD, frente a lo que era la inspectoría del Trabajo, y trabajaba con mi abuela Maria Luisa Alarcón.







La sastrería "Moda de Paris" de Joaquin Hernandez estaba en la avenida principal donde después construyeron Sudesur.

"Sastrería Nava" de Antonio Nava, estaba en el callejon Nava. Ese es el que baja de la Rosario a la Principal, al lado del BOD. Esa estaba desde antes de 1940, y el callejón tomo el nombre del dueño de la sastrería.  Luego se mudo al lado de Almacen Mi Cariñito, y Tintoreria Cabimas de Rufo S. Pascal, frente a Cadafe.

Sastreria y Refresqueria "La Preferida" de Ignacio Rodríguez, cerca del Banco de Maracaibo.

Sastreria "El Sol" de Jesús Villalobos, en el pasaje Sorocaima.

En 1944, Sastreria "El Dandy" de Jose María Durán, (hermano de mi abuela materna, Zoraida Durán) se instaló al lado de donde hoy está La Rapidísima. La cerro y abrio de nuevo en 1953 como "Sastrería Bogotá" de Chepe Durán, en la casa de Nectario Perozo, frente a donde hoy está el Banco Provincial.

Para 1946 abre Sastreria "El Buen Vestir" de Hugo Montenegro, en la calle Colón, luego se mudo a la calle Miranda donde cambio a almacen "El Buen Vestir". Tenia un aviso caracteristico. Unos pantalones gigantes colgando.

La Sastreria Royal del chino Jhon, en la avenida principal al lado de la familia Vicuña.

La Sastrería de Pedro Sánchez  en la esquina del callejón Nava con calle Rosario.


Jesús "Chucho" Durán Vanegas

Para 1950 abre Sastreria "La Moda Inglesa" de Jesús Durán, otro hermano de mi abuela, en La Vereda al lado del templo evangélico.








Por este mismo año el Sr. Eduardo Muir en sociedad con "el portuguesito" también tenia su sastrería en el campo Miraflores frente al comando de la Guardia Nacional.

Personal de la Sastreria Duran
De Izquierda a derecha: "El Judas", Victor Galeano (Empleados), Mario Borjas (Amigo), Jorge Trujillo Durán


En 1954 abre "Sastrería Durán" de Jorge T. Durán (Mi tio) "Trajes de alta calidad". Avenida principal No. 103, teléfono 1508.   6 obreros de Paltó y 4 obreros de pantalones.  Funcionó hasta 1968. Hoy esta allí una oficina de el Banco de Venezuela

La Sastreria Pombo, de Rafael Pombo, en la calle Colón.

En 1956 llega la Sastreria Mil Colores del Sr. Jorge y su hermano. En la calle Rosario una cuadra antes de llegar al M.E.P.

En 1957 en el Nuevo Juan, diagonal a donde funcionaba el Restaurant Concordia estaba la Casa Galvis de Pedro Galvis.

En 1958 abre Sastrería Elite, de Audio Medina, diagonal al Cadafe.

Era la época cuando se vendía el pantalón de Lino 100 a Bs. 50,oo y el kaki palogrande a Bs.35,oo o 3 por Bs. 100,oo. El Casimir importado a Bs. 100 y el nacional a Bs. 80,oo  El Flux dormei a Bs.350.

Ya la modernidad, la estandarización de tallas y la manufactura masiva hizo que estos negocios fueran desapareciendo poco a poco y muchos se transformaron en almacenes y Boutiques.

Entrevista a Jorge Trujillo Durán
Rafael Rangel

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cabimas de luto murió el Licenciado Pedro Ramón Estrada Cronista de Cabimas

Hoy miércoles 10 de diciembre de 2013 en horas del mediodía fallece el licenciado Pedro Ramón Estrada, Cronista de Cabimas.

 Nació el 27 de abril de 1929. Crecio en La montañita. Estudio en LUZ y egreso en 1963 en la primera promoción de reporteros. Trabajo en la industria petrolera por 42 años y en 1996 fue nombrado Cronista de la ciudad por concurso.

Se va un amigo y colaborador de este blog.

"A consecuencia de un paro respiratorio falleció la mañana de ayer el Cronista del municipio Cabimas, Pedro Ramón Estrada, quien tenía 85 años de edad. Estrada, desde hacía un mes, presentaba complicaciones respiratorias tras padecer de neumonía, por lo que fue hospitalizado varias veces; pero luego de una leve mejoría fue dado de alta.
Sin embargo, el pasado viernes recayó y tuvo que ser ingresado de nuevo a una clínica privada de la ciudad, lugar donde los galenos que lo atendían confirmaron su deceso, ocurrido a las once de la mañana.


Trayectoria profesional 

Pedro Estrada fue un profesional de la comunicación social, egresado de la primera promoción de la Universidad del Zulia en el área de Periodismo. Se dedicó a ejercer con gran esmero y responsabilidad su profesión, particularmente a investigar la historia de Cabimas y darla a conocer a través de los medios locales y regionales. Estrada, destacó como escritor, articulista, historiador y finalmente cronista de la ciudad, cargo que le permitió ser reconocido como un gran icono de la ciudad. Hasta el momento en que su salud se vio afectada por una persistente neumonía, mantuvo su columna de los sábados en El Regional del Zulia.
Cabe resaltar que Estrada fue nombrado cronista de Cabimas desde el año 1996, debido a su acuciosa investigación sobre la ciudad; además de este cargo, obtuvo varios reconocimientos, entre los que se destacan título honorífico por parte de la Unermb, asimismo, fue nombrado Valor Zuliano en la ciudad de Maracaibo. Fue acreedor de varios premios de periodismo en el área local, municipal, regional y nacional.
Durante su trayectoria dirigió por varios años la revista Copaiba, la cual era publicada por el Centro Histórico de Cabimas, semanario en la que se destacaban varios artículos sobre el muncipio, redactados por él.

El cronista además de su gran trayectoria profesional también fue partícipe de luchas gremiales, ya que perteneció a un grupo de compañeros de la empresa Creole, donde laboró como periodista por varios años, logrando para aquel entonces una Sociedad de Periodistas. Exactamente en el año 1958.

Su gran sueño
Una nieta, Aleine Cárdenas, manifestó que el gran sueño de su abuelo era la publicación de sus cuatro libros, por lo cual trabajo por más de cuatro años, entre los que mencionó: Historia del Periodismo, El Barroso (Chorro que deslumbro al mundo), Historia y Leyenda de Cabimas e Historia de la Educación. 

La jovencita expresó, con lágrimas en los ojos, que ese anhelo de su abuelo fue frustrado tras la falta de apoyo de los entes gubernamentales, pues las publicaciones requerían de gran inversión; sin embargo, dijo que este año Estrada había decidido costear uno de sus libros y hace pocas semanas había culminado la transcripción para mandarlo a la imprenta. Se trata de “Historia y Leyenda de Cabimas”, al cual le puso gran empeño y dedicación.


Entrevista personal 

Durante una entrevista a Estrada hace poco meses, de sus propios labios expresó que su mejor regalo fue tomar como ejemplo la lucha que le inculcó su mamá desde pequeño, pues fue su guía e inspiración, que lo motivo a trabajar con tezón y gran esmero.

En aquel entonces contó que su lucha comenzó desde niño cuando sembraba maní y los vendía para pagar sus estudios, ya que debía ayudar en los gastos a su mamá, quien lo guio hasta que llegó a ser un profesional de la comunicación; sin embargo, esa carrera no era su sueño, quería ser médico, pero no logró concretar su meta por no culminar su bachillerato que, en aquel momento, tenían que realizar los estudios en la ciudad de Maracaibo. Sin embargo, bajo otros ideales concretó su profesión en Periodismo, en el que le puso gran empeño.


Biografía 
Pedro Ramón Estrada nació el 27 de abril de 1929, estudió periodismo en la Universidad del Zulia, egresó en el año 1963. Formó parte de la primera promoción de periodistas graduados en esa casa de estudios. Se desempeñó en la industria petrolera durante 42 años como secretario de la oficina de Servicios Eléctricos, donde además se dedicó por 16 años de su vida en el área de Relaciones Públicas. 
Recibió varias condecoraciones entre estas, la Orden al Mérito en su 3ra, 2da y 1ra clase; también ha sido merecedor de varios premios de periodismo en los años 1985, 1986 y 2003; así como la Orden Francisco de Miranda en su 3ra clase. Era miembro de la Asociación de Cronistas de Venezuela. El municipio de Cabimas reconoce a Pedro Estrada como un defensor permanente de su acervo cultural. 

Anabelth Rodríguez 
El Regional del Zulia

domingo, 2 de febrero de 2014

El bombillo rojo del Petrolandia



Este sabado primero de febrero, me encontre en misa con mis amigos, los doctores Luis Romero Sierralta y su hijo Luis Alfonso Romero Reinoso. Me contaron la siguiente anécdota de su, suegro del primero y abuelo del segundo.


El Dr. Alfonso Reinoso, director de la Clínica José Gregorio Hernández, la cual fue la primera clínica privada de Cabimas, era asiduo asistente del Teatro Petrolandia. Iba todos los dias.

El asunto es que siendo médico, y trabajando en la clínica y en el hospital de Cabimas, era muy solicitado.

Entonces a mitad de peícula, el proyeccionista, gritaba por la ventanita de proyección: "Doctor Reinoso, Doctor Reinoso, lo solicitan en la clínica", o "Dr. Reinoso, lo solicitan en el hospital".

Por supuesto, esto distraia a los asistentes y causaba molestias.

Un dia el dueño del teatro se acerca al doctor Reinoso y le dice:
"Doctor. alli coloque un bombillo rojo, si usted ve que se prende, es porque lo solicitan. "

Y el bombillo quedo.

Rafael Rangel

sábado, 28 de diciembre de 2013

El folklore en una arepa cabimera.


La arepa es el ícono gastronómico, la herencia común que nos une a los venezolanos, los colombianos y los panameños. Para estos tres países latinoamericanos, la arepa es parte de su folklore, en especial en Cabimas, donde la “esférica” tiene una personalidad única.

Mucho tiempo ha pasado desde que Venezuela comenzó a degustarla, porque la referencia más antigua que se tiene de su consumo fue citada por el italiano, natural de Florencia, Galeotto Cei entre 1539 y 1553, cuando se vino a buscar fortuna en el nuevo continente, y se quedó 14 años en el Caribe y el norte de Suramérica. Cei entendió que el verdadero oro del que hablaban los aborígenes era el maíz.

En su diario, que permaneció escondido al mundo por 439 años, al que llamo Viaje y descripción de las Indias, actualmente guardado en el British Museum de Londres, él describió: “(Los aborígenes) hacen otra suerte de pan con el maíz a modo de tortillas, de un dedo de grueso, redondas y grandes como un plato a la francesa, o poco más o menos, y las ponen a cocer en una tortera sobre el fuego, untándola con grasa para que no se peguen, volteándolas hasta que estén cocidas por ambos lados y a esta clase llaman arepas y algunos fecteguas”, se lee.

Los hispanoparlantes debieron esperar hasta 1995 para que fuera traducido al español, lo que permitió divulgar las andanzas del florenciano y su fantástica descripción arepera, aun cuando la Real Academia Española ya había aceptado el nombre propio del plato, insertándolo en su diccionario desde 1884.
Por décadas, el consumo de arepas se ha afianzado en nuestra mesa, consiguiendo variantes que, incluso, se atrevieron a darle un giro inesperado y agregarle un sello local. Tal es el caso de la arepa cabimera, la cual ha sido insertada dentro del catálogo de Patrimonio Cultural de Venezuela, así como ha sido agregada como plato específico en algunas cartas del mundo. La arepa cabimera, de la que se supo comenzó a venderse en el siglo pasado en las populares tostadas de la ciudad, se hizo famosa al presentar como atractivo el relleno arriba y no adentro.

Así, la segunda ciudad más importante del estado Zulia, al oriente de Maracaibo, diferenció sus arepas del resto: los preparadores la fríen para que sirva de base crocante; la cortan en cuadros dejándole su misma forma ordenada; y le colocan encima variedad de ingredientes que comúnmente son carne mechada guisada, pollo, pernil, jamón, queso, ensalada y el infaltable huevo.

Algunas las hacen hasta con camarones y otras carnes. Lo importante es que la arepa sea frita, sea cortada en trozos y el relleno se le coloque por encima. Luisdímero José Rivas Alemán, conocido como el popular “Mimo”, es uno de los fieles exponentes de este plato. Cuando él comenzó a trabajar el negocio de las arepas en la ciudad tenía poco mas de 10 años, pero solo era un ayudante de otros que con el tiempo fracasaron en su intento por vivir de la venta de comidas.

Él, creyendo que Cabimas sí podía dejar huellas en la comercialización de arepas bajo esa forma, instaló desde hace 37 años un negocio propio, que aún se mantiene activo y se ha convertido en ícono de la ciudad. Ha superado en popularidad alrededor de 25 establecimientos del municipio que se dedican a lo mismo. Mimo junto con Juvenal Ochoa, otro arepero, es de los que contribuyeron a darle nombre propio a la arepa de la ciudad.

La diferencia entre Juvenal y Mimo es que el primero delegó funciones, las dejó de preparar personalmente y desde hace más de 20 años solo administra el negocio, mientras que, el segundo, sigue fajado hasta el sol de hoy preparando las arepas asadas, rebosadas después en una mezcla de harina de trigo con agua y sal, fritas luego, embadurnadas al salir con una frondosa capa de mayonesa, queso frito, jamón frito, otra capa de queso frito, huevo cocido, salsa de tomate y más mayonesa. Un bombazo al colesterol, los triglicéridos y los consumos calóricos diarios, ya que una sola arepita puede contener entre 700 a 800 calorías. A pesar de que el 90% de sus ingredientes son fritos, ninguno es secado en servilletas. Todo es dispuesto en una tabla de madera que escurre el aceite. Su arepa es la única en la ciudad preparada bajo esa forma, pues no contiene ningún tipo de carnes, ni ensalada, y así gusta. El secreto: conserva la esencia del refrán americano “fat is flavor” (grasa es sabor) y tampoco mezcla las salsas con agua, sino que son puras.

“En Cabimas se hizo popular una frase entre los cardiólogos. Ellos comentan que gracias a Mimo aumentaron sus consultas. ¡Y no es mentira! Las cardiopatías en Cabimas van en aumento porque se consume mucha fritura y tortas con grasa. Pero Mimo no es el único culpable de eso. En una oportunidad venía sentada en un transporte público y el chofer dijo: ‘¡Mimo fríe hasta el plato!’. El conductor se retractó cuando le respondí: ‘¿Quién se va a comer un plato frito? En Cabimas y en todas partes hay grasa por todos lados”, dice sonriente Axa Loaiza de Rivas, su compañera por 34 años.

Y es que, cuando apenas construían el centro comercial icónico del municipio —La Fuente—, cuando la ciudad se acomodaba a la estampa que luce hoy, cuando Cabimas apenas estrenaba una división geográfica distinta que la organizaba en sus siete primeras parroquias (hoy nueve), la arepa cabimera comenzaba a afianzarse con la llegada de Mimo a la calle Churuguara, esquina con Las Cabillas, al oeste de la jurisdicción. En un quiosco de Pepsi Cola que se destartaló con el uso, se sembró en la ciudad la huella de Mimo, hoy con mejor rostro: un quiosco de bloques y cemento, con una chimenea para que no se les concentre el calor y acumule la grasa. Sus enormes calderos, negros de tanto fuego, su cuchillo de dos gemes aproximadamente (entendiéndose el geme como una medida que se toma desde el pulgar hasta el índice abierto), y una venta de música al lado que alborota la clientela, sirven de escenario para degustar la arepita.

“Abro todos los días, de lunes a domingo, desde las 11: 00 am hasta las 11 de la noche”, dice a PANORAMA, mientras su mano se pasea como una araña, rápida, sobre cada arepa que alista, una docena en total que le pidieron en un momentito.

Hombres en corbata, trabajadores petroleros, vecinos de todas partes, empresarios, alcaldes, políticos, mujeres que no se bajan del carro, se acercan a diario a degustarlas. Ninguno de los clientes sabe que desde las 4:00 am, el arepero está levantado para llevar a uno de sus cinco hijos en su vieja camioneta Chevrolet, vino tinto, cargada con cartones de huevos , latas de aceite y refrescos, a esperar el autobús de Pdvsa para que vaya a trabajar también. Orgullosamente, a fuerza de arepas, levantó tres ingenieros (en petróleo, mecánica y gas), una contadora y la mayor que no quiso estudiar de joven, pero ahora emprendió ese camino.

En el madrugonazo comienza el viacrucis de buscar los productos que usa para hacer las 150 arepitas diarias que vende en promedio. Antes despachaba 300 o 400, pero la situación está difícil ahora. Sus comensales desconocen que su esposa Axa (graduada de chef y repostera), quien lo ayudaba desde su casa a hacer las arepas de la venta, ya no pudo hacerlo más por razones de salud (es diabética). Por eso compran las unidades asadas a una señora que se las vende por encargo, listas para que él les remate el sabor. Sus clientes tampoco saben que Mimo es primo del exalcalde Hernán Alemán, pero lo dicen bajito, que se graduó de técnico superior en administración, que es hipertenso y no puede probar una sola de las arepas que hace, que es oriundo de Cabimas y tiene 62 años, que es testarudo hasta rabiar y no le gusta ofrecer entrevistas porque odia perder el tiempo hablando. Al respecto le ha dicho a quienes lo han invitado a programas radiales: “Entrevisten a alguien que no conozcan. A mí me conoce todo el mundo”.

Tampoco saben que vio partir a uno de sus empleados más antiguos por problemas cardiacos, asunto que no le atribuye a sus arepas, sino a que no se cuidaba en su casa la cardiopatía. Carros con grafitis desnudan el rumbo a su puesto: “De Maturín para Barquisimeto, de Barquisimeto para Cabimas y de Cabimas pa’ que Mimo”. Así hay vehículos de otras partes del país con similar rótulo; su orgullo. Se ríe mucho cuando los dueños de otras tostadas lo llaman “colega de huevos”, porque es el pintoresco ingrediente que comparten en la preparación. Igual lo hace al escuchar los comentarios jocosos en su nombre: “Mimo le ha echado huevo a toda Cabimas”. Hasta un grupo de miameros se acercaron a su quiosco para grabar el procedimiento de elaboración de las arepitas y montaron un negocio similar en Miami al que bautizaron “Arepas cabimeras”. Esa es una sucursal de Mimo en Estados Unidos que no le deja ganancias, solo honra. Definitivamente, él es un personaje querido en todo el municipio y sus adyacencias. A todos les ha puesto sabor.


Preparación de arepas de Mimo



A Fondo.
Diario Panorama
28/12/2013

domingo, 1 de diciembre de 2013

Los inicios de la explotación petrolera en Venezuela.



Documentales de Bolívar Films

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Videos: Historias de Cabimas. Publicol




El Pozo R1


La Colonia Inglesa


Jóvito "Tico" Marín - Los Churros de Guabina


Jesús Macias "Topocho"

Parroquias de Cabimas


1922 Cabimas Protagónica



domingo, 24 de noviembre de 2013

Cuando El General Eleazar López Contreras visitó Cabimas


El primero a la izquierda es Isaias Medina Angarita. y luego el General Eleazar López Contreras. Foto Abdias Laguna Garvett de Facebook: La Cabimas en el tiempo.

En 1937,  Eleazar López Contreras visitó Cabimas, fue una visita diferente.

Comitiva de López Contreras. Foto Abdias Laguna Garvett
Contreras vino al enterarse de la reciente huelga petrolera, la del 1936, y a la inauguración de Ciudad Ojeda, la ciudad creada luego del «intencional» incendio de la centenaria Lagunillas. Según nos narra el historiador Jesús Prieto Soto en la quinta edición de su obra «Luchas proletarias, populares y petroleras.»

lunes, 18 de noviembre de 2013

Liceo Hermágoras Chávez


El liceo Chávez nace del Colegio Nuestra Señora del Rosario, comenzando el año lectivo en 1943 con en nombre de Liceo Hermágoras Chávez, teniendo como director al Dr. Alfonzo Reinoso. Comienza sus funciones formalmente en el perìodo escolar 1945-1946, con los siguientes alumnos y alumnas: José López, Fabio Rondón, Genaro Dìaz, Eudómenes Castro, Wilfrido Morales, Jesús Abreu, Aquiles Cedeño, Rómulo Alemán, Ramón Faneites, Rafael Méndez, Norberto Medina, Sofia Medina, Luisa Cedeño, Mónica Ochoa y Saturnino Fernàndez.
Dr. Alfonso Reinoso
Legalmente queda constituido en el año 1946, por Decreto No. 321 de la Junta Revolucionaria de Gobierno y como director interino designan al caraqueño Profesor Felipe Dager.
Prof.Felipe Dager. 
1946 - 1962



Durante este periodo la instituciòn educativa funcionò en la avenida Andrès Bello, Sector Ambrosio, cruce con calle El Rosario (donde actualmente funciona la Escuela Manuel Mendez). Sus directores fueron Profesor Germàn Morante (1947), Dr. Guillermo Montero (1950), Profesor Luis Arias (1956), Profesor Antonio Mendoza (1958) y ProfesorLuis Manuel Bolivar.

La institución educativa aumenta vertiginosamente su matricula escolar y el recinto es insuficiente para albergar la gran población estudiantil. Se reagrupa un conjunto de personalidades para pedir la construcciòn de un nuevo liceo, entre los cuales estaban Alfonso Reinoso, Guillermo Montero, German Rios Linares entre otros. Una gran cantidad de alumnos y alumnas abarrotan las aulas de las menciones Ciencias y Humanidades y el liceo se perfila como la institución piloto de la Costa Oriental de Lago.



El objetivo principal se consigue, la construcción de un moderno liceo en el Sector Las 40, en el año 1962.

Tanto el el liceo viejo como en el actual se dieron fuertes protestas estudiantiles, cada quien en su època las recordara.

1963 - 2012
Los directores que han pasado por la sede actual en Las 40: Profesor Angel Aldana (1965, Profesor Hugo Lòpez (1967), Profesor John Urbina (1968), Profesor Carlos Ochoa (1976, Profesora Beatriz de Kock , Manuel Peralta, Felix Castillo Alicia Mora de Moròn, y Nelda Leòn.

Profesora Josefa López de Urdaneta
La profesora Josefa López de Urdaneta comienza en 1958,  como profesora por horas en la materia de Ciencias Sociales donde permanece hasta 1974

El el periodo escolar 1973-1974, comienzan a impartirse las carreras de Secretariado, Contabilidad y Mercadeo. Ademàs, Administraciòn de Personal.

Hoy se dan nuevas menciones y se llama Escuela Técnica Comercial Robinsoniana "Hermàgoras Chàvez".

Fuente:
Cabimas en dos tiempos de Martiniano Sanchez
Sotero Pino Roque
Josefa López de Urdaneta

Dr. Guillermo Montero. Generación de los 50

Dr. Guillermo Montero. Foto Carlos Fuenmayor

El doctor Guillermo Montero se graduó de abogado en la Universidad Central de Venezuela en el año 1945 después de haber estado en la Universidad del Zulia y la de Los Andes, donde compartió con compañeros muy destacados del derecho.

Comenzó sus actividades en el bufete del Dr. Octavio Andrade Delgado y después pasó a ser Juez del Municipio Santa Lucía y dos años después el bachiller Germán Ríos Linares, le ofreció la dirección del Liceo Hermágoras Chávez en Cabimas, donde permaneció un período de tres años, y se asoció a importantes personalidades de esta región.

Durante su permanencia en Cabimas por donde se le veía transitar en su labor profesional, contrajo matrimonio con la profesora Olimpia González, con quien tuvo cuatro hijos, todos profesionales universitarios.

El Dr. Guillermo Montero al igual que sus otros hermanos, desde que llegaron a Cabimas se familiarizaron con ella e iniciaron muchas actividades en pro de esta región y se empezó en el club de Leones en el cual estuvo muchos años, desempeñando funciones directivas en favor de las comunidades, creando dispensarios y muchas otras obras sociales como la entrega de medicinas, libros y juguetes a niños de los barrios.

Participó además, en la creación del Cuerpo de Bomberos, Banco de Sangre, Asociación de Comerciantes e Industriales de Cabimas, donde presentó una ponencia sobre la construcción del puente sobre el Lago junto al presidente de esa institución Jesús Urdaneta Penso; la construcción de la Plaza el León y fue el Consultor Jurídico de muchas empresas e instituciones.

Fuente:
Pedro Ramón Estrada
Cronista de Cabimas

Constantino "Mime" Ferrer.- Generación del 50

Constantino "Mime" Ferrer. Foto Carlos Fuenmayor

"Mime"  fue gerente del Banco de Maracaibo sucursal Cabimas. Impulso y organizó la primera red bancaria de la costa oriental del lago.

Fue presidente del Club de Leones en 1954-1955. Fue quien más impulso la construcción del cuartel de bomberos de Cabimas, siendo miembro de la Junta Provisional pro construcción del mismo.

Padre del teniente Ibrahim Ferrer, quien fue miembro del cuerpo de bomberos. Falleció en un accidente aéreo y la institución toma su nombre en su memoria.

"Mime" promovió junto con el Dr. Guillermo Montero que se cediera la sede del antiguo Club Social La Rosa, que fue el club del la VOC, a los padres rosminianos para que montaran allí un colegio. Lo logró y allí se monto el Colegio Juan XXIII.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Manuel Torrens Moreno. Generación del 50

Cabimas, como todo pueblo y país, ha tenido personas que se han preocupado realmente por la comunidad.
Personalmente creo que aquí tuvimos en los años 1940 y 50 gente destacada en ese aspecto. Y no necesariamente nacidos en Cabimas.

Manuel Torrens Moreno, llego a Cabimas a los ocho años de edad, proveniente de Margarita fue presidente de la Asociación de Comerciantes y Minoristas de Cabimas por 20 años. También presidio el Rotary Club y la Sociedad Bolivariana de Cabimas.

Fué uno de los propulsores del Hospital Adolfo D'Empaire, del Cuerpo de Bomberos junto con "Mime" Ferrer, y también del Centro Cívico Cabimas.

Fue propietario de la Libreria del Pueblo. Falleció en el 2010 a los 84 años.


La libreria más antígua de Cabimas

La librería, en funcionamiento, más antigua de Cabimas, es la Libreria del Pueblo, que abrió sus puertas en el Pasaje Sorocaima en 1948. Fue fundada por Manuel Torrens Moreno.

Actualmente la librería está en el Centro Cívico Cabimas.



domingo, 3 de noviembre de 2013

El Bar Cabimas

El Bar Cabimas comenzó en la avenida principal o calle Independencia en la esquina donde quedaba el BOD, al lado del Banco de Maracaibo. Luego se mudo al local de Nectario Perozo, al lado de lo que hoy es La Rapidisima.

Era propiedad de Eugenio Borjas, pero quien lo regentaba era "Chicho" Partida.

Para 1948 ya estaba en funcionamiento. Era más bien de carácter social, no el estilo de los ubicados en La Rosa.

Mayormente era visitados por hombres, no había meseras, tenia mesas de billar, y los visitantes normalmente jugaban dominó y rummy.

Mis tioabuelo, Jesús Durán y "Chepe" Durán eran asiduos visitantes, también Jorge Durán, Aquiles Ferrer Vale, Agustín Gañango, Jose Esparza, José Luis Borjas, el Señor Calatayud, y Marcos el de la Philco.

No se permitían alborotos.. Si llegaba un borrachito, Chicho le decía: "Donde cojió la pea, vaya a joder allá" y lo despachaba.

Chicho tenia muy buenas relaciones con la policía. Si se formaba un alboroto, llamaba y enseguida enviaban "La Rojita",

martes, 29 de octubre de 2013

Un recuerdo a los hermanos Montero García

Tal vez resulte un contrasentido referirme en este artículo a unas personas ya fallecidas, que se ganaron el afecto de esta región cabimense y las cuales deseo mencionar, a pesar del tiempo transcurrido y por dejar huellas por su profesionalismo, labor social y acercamiento con las instituciones emprendidas en estas poblaciones de la Costa Oriental del Lago.


Estas personas fueron los hermanos Guillermo, Otto y Henry Montero García, nativos de Maracaibo y nacidos en la Parroquia Santa Lucía, los cuales fueron hijos de José Luis Montero Zuleta y doña Ana Belén García.

El doctor Guillermo Montero se graduó de abogado en la Universidad Central de Venezuela en el año 1945 después de haber estado en la Universidad del Zulia y la de Los Andes, donde compartió con compañeros muy destacados del derecho.

Comenzó sus actividades en el bufete del Dr. Octavio Andrade Delgado y después pasó a ser Juez del Municipio Santa Lucía y dos años después el bachiller Germán Ríos Linares, le ofreció la dirección del Liceo Chávez en Cabimas, donde permaneció un período de tres años, donde se asoció a importantes personalidades de esta región.

Durante su permanencia en Cabimas por donde se le veía transitar en su labor profesional, contrajo matrimonio con la profesora Olimpia González, con quien tuvo cuatro hijos, todos profesionales universitarios.

El Dr. Guillermo Montero al igual que sus otros hermanos, desde que llegaron a Cabimas se familiarizaron con ella e iniciaron muchas actividades en pro de esta región y se empezó en el club de Leones en el cual estuvo muchos años, desempeñando funciones directivas en favor de las comunidades, creando dispensarios y muchas otras obras sociales como la entrega de medicinas, libros y juguetes a niños de los barrios.

Participó además, en la creación del Cuerpo de Bomberos, Banco de Sangre, Asociación de Comerciantes e Industriales de Cabimas, donde presentó una ponencia sobre la construcción del puente sobre el Lago junto al presidente de esa institución Jesús Urdaneta Penso; la construcción de la Plaza el León y fue el Consultor Jurídico de muchas empresas e instituciones.

En cuanto al Dr. Otto Montero, de larga trayectoria en la medicina en la especialidad de la ginecología y obstetricia, se graduó en el año 1944, también en la Universidad Central, empezando como médico rural en Santa Rita. De allí pasó a trabajar en la Clínica de la Creole en La Salina, donde permaneció varios años, hasta que decidió montar su consultorio y atendía en la clínica del Dr. Carlos Arape en el centro de Cabimas, hasta que su espíritu emprendedor y preocupado ´por la salud de esta ciudad, lo llevó a asociarse con el Dr. Darío Suárez y otras personas para establecer el Centro Médico de Cabimas, además fue médico en el viejo Hospital de Cabimas.

El Dr. Otto Montero se unió en matrimonio con Ada Villasmil, muriendo a la edad de 66 años.

Por su parte Henry Luis, quien trabajó en las oficinas de la Creole, fue un excelente deportista, muy apreciado por sus compañeros por su don de persona. El estaba dedicado a la practica de beisbol para participar como jugador del Club La Salina, destacándose como lanzador del equipo.

Los hermanos Montero García se ganaron el afecto y cariño de quienes los trataban, dejando huellas que los habitantes en Cabimas no podemos olvidar.

Lcdo. Pedro Ramón Estrada
Cronista de Cabimas

El ocaso de la librerias

Con la reciente información del cierre de la librería Lectura, razones que bien expone Walter Rodriguez en su entrevista del dia 14 de los corrientes, en las páginas de Arte y Entretenimiento de El Universal, con el periodista Angel Ricardo Gómez, ; vienen a mi mente viejos recuerdos de las librerías de mi pueblo, Cabimas, que igual destino sufrieron,aunque en descargo de ellas, o de sus dueños, qué se le podía pedir a un pueblo petrolero que solamente estaría a la espera de la apertura de un botiquín? Que interesaría aquel lugar lleno de libros, tal vez ni tantos , pero simbolizaban lo poco de cultura que podía existir y justamente se concentraba en aquellos libros de los que nos valíamos para complementar lo aprendido en clase, o en cualquier caso leer lo que se nos imponía como lectura por aquellos extraordinarios profesores de muestra época. Era el Liceo Hermagóras Chávez.

Veamos, entonces cual fue el destino de aquellos modestos templos del saber, dimanación de sabiduría que emergía de los contenidos de los ejemplares que se encontraban ordenadamente y en silencio en aquellos anaqueles y estantes, aguardando a alguien que de ellos requiriese.


 Una de ellas, la que estaba en la planta baja del edificio Arapé, Librería Miranda recuerdo se llamaba, diagonal a la Comandancia de Policía, pues bien , un buen día la misma cerró sus puertas y para sorpresa de tantos que si apreciábamos aquel esfuerzo de su dueño por acercarnos a nuestras necesidades de jóvenes liceístas ,aquellos anaqueles, y las vitrinas que daban a la calle,ayer llenos de libros, estaban abarrotados de : folletos de quiromancia, barajas, estampitas, oraciones ,inciensos, sahumerios ,ramas para los hierbateros, tua tua; sabila amarrada con una cabuya, hojas y raíces secas,velas,oraciones para espantar el mal de ojo, peonias, velones ,bebedizos,colmillos de animales, botellas de ron con una culebra adentro, remedios mágicomedicinales y cuanto brebaje le sirviera a aquellos que tenían una visión de la vida esencialmente sobrenatural, a su entender, trascendiendo nuestra ideas sobre lo que se nos enseñaba en las aulas. Ese fue el triste final de la librería Miranda.

La otra, y no mas, o por lo menos no las recuerdo, la fundó Aquiles Ferrer Vale, un muy circunspecto señor,periodista de esa pléyade de hombres cultos de la época, con cierta "grasita" en el abdomen, correa en su parte baja como para detener la vertiginosa caída de la ya naciente prominencia,ayudada con sus infaltables tirantes, lentes dejados caer sobre la capellada de la nariz; pero allí operó un fenómeno hasta extraño. 

En ese local, vecino a la Plaza Bolívar, funcionaba un bar llamado “Terraza Zulia “, de muy buenas categoría, próspero, muy próspero, especie de club de los contratistas de las compañías petroleras, lugar predilecto de esa estirpe de duros hombres, de brega, que con el mayor candor despachaban cualquier cantidad de "Caballo Blanco", "Pampero" o "cerveza", en botellones, aquellos que para evitar que se rompiera la botella , de vidrio, las expendían en unos cartuchos de palma de enea y metidos en sacos de fique, reposaban en los entornos de cada mesa, al lado de las mochilas de dinero, recién salidas del Banco de Maracaibo.

 Ese bar desapareció, cosa extraña en mi pueblo de ese entonces, para dar paso a la Librería de don Aquiles, lugar de encuentro, de tertulias de los mejores talentos, políticos, esfuerzo que poco duro y cerraría.

 Desconozco todavía las razones,pero cerró sus puertas y desaparecieron los escasos libros, para no abrirse jamás allí ningún otro negocio, y quedar a merced del abandono y el olvido, el bar, la librería, el local y don Aquiles.
Humberto Silva Cubillán

domingo, 27 de octubre de 2013

En Cabimas se cazan fantasmas

Era su primera vez. Nunca antes había hecho cosa semejante. Tenía miedo, pero sabía que debía actuar, por el bien de sus amigos. Ella, Ana Gutiérrez, es firme creyente del Evangelio de Cristo. Aprendió desde joven, en la Iglesia, que podía combatir cualquier espíritu, por muy malo que fuera.

En su mente grabó a martillazos de pensamiento la receta que le enseñaron para defenderse, y defender a los demás: clamar a la sangre del Mesías para que la cubra, y llamar en Su nombre a los ángeles para que la guarden. También aprendió que tiene autoridad en el nombre de Jesús para echar fuera demonios, y ordenarle a toda criatura espiritual que se vaya y haga caso a su voz de mando.

Todo eso sabía Ana. En teoría. Pero nunca lo había puesto en práctica hasta ese día, cuando sus amigos Estela de González y Luis González le contaron una experiencia espantosa y decidió actuar. Algo, o alguien, que no podían ver, ni tocar, les estaba trastocando el alma, angustiándolos, robándoles la paz.

La pareja, desde el 15 de octubre de 2005, llegó a una casa, vieja. De entrada los cacheteó la estampa, junto con un escalofrío que les invadió el cuerpo. Paredes grises, oscuras, marcos negros, puertas manchadas, un pasillo estrecho y oscuro. Piso con trazos rojizos, y manchas de granito verde, chispeado con blanco y más negro.
Pero esa casa vieja, construída desde hace aproximadamente 52 años, o un tanto más, era la mejor opción para alquilar por su buena ubicación —frente a una de las avenidas más transitadas de la Costa Oriental del Lago—. Todo les quedaba cerca: panadería, carnicerías, supermercados, transporte público, lugares de entretenimiento, ventas de comida rápida, universidades. La provisión necesaria para vivir cómodos. Solo faltaba cambiar los colores, y ya.

El propietario del inmueble les hizo énfasis de sus bondades, pero omitió un detalle perturbador, causante de un desfile de inquilinos que huyeron en su intento por ocuparlo, desde la trágica muerte de su madre —quien fue la última habitante—. Desde entonces, seis meses había sido la marca del más valeroso que resistía los embates de los espíritus desatados en el lugar, otrora tranquilo, porque de joven, el mismo alquilador creció ahí. El terror era tal que uno de los ocupantes llegó al extremo de sacar a su mujer de noche y huyó.

“Yo visitaba a Estela con frecuencia porque conservamos nuestra amistad desde la universidad. La primera vez que la visité allí, ya casada, no podía cruzar la puerta. Sentía una pesadez espantosa. Tenía escalofríos. Le comenté que no me gustaba el ambiente. Me sentí inquieta y me contó el vía crucis de vivir en el lugar”, cuenta Ana.

Espíritus anónimos no daban descanso a los inquilinos. A Estela y su marido —un ingeniero—, los perturbaron por primera vez cuando recién casados y mudados ella se enfermó de los riñones y no soportaba el aire acondicionado. Por eso le rogó a su marido un acto de consideración: dormir con las oleadas de frescor que llegaban del aire de la sala hacia el cuarto, sin encender el de la habitación.

“Se levantó a las tres de la madrugada temblando y con el dolor agudo. Alguien había encendido el aire del cuarto. Ella discutió fuertemente con su esposo. Él la miraba extrañado porque no había sido él”, cuenta Ana.

Al amanecer los vecinos clavaban sus ojos en aquella escena: nuevos ocupantes ingenuos. Es que en sus hombros se escurrió el lamento de los anteriores inquilinos, quienes les contaban que cada vez que salían de la casa encontraban todo cambiado. Los muebles dispuestos de una manera diferente. La ropa sacada de las gavetas y arrojada al piso. Rastros de uso de los utensilios de cocina. “Señora ahí espantan", —le advirtieron a Estela—.

En una de sus visitas a aquel lugar —cuenta Ana—, le pidió prestado el baño. “Ví a una mujer que se le paró detrás de ella. Era vieja, morena, tenía un paño en la cabeza. Me sorprendió mucho. Pestañeé y traté de mirarla mejor. Pero ya no estaba. Ese día le comenté que no me gustaba el ambiente de su casa y debía hacer algo. Yo también tenía temor, porque nunca había asumido el compromiso de ayudar a alguien en ese aspecto.

Entendí que no solo podía plantearle el problema, sino también la solución. Para mí era orar y ungir las ventanas, puertas y camas con aceite, como símbolo de protección —así como en el pasado lo hicieron los judíos para que el ángel de la muerte no entrara en sus casas cuando eran esclavos en Egipto—. Y pedirle a Jesús que los ayudara, ordenándole a los espíritus que se marcharan, usando la autoridad que, creo, tengo en Su nombre, decretando el lugar como casa de paz ”, dice Ana.

Ella se enfrentaba al reto de ser una ‘cazafantasmas’ , asunto que otras personas, de otras creencias, también hacen a su manera.Ana se pondría en los zapatos de uno de los pioneros en estas lides, Joseph Glanvill, capellán de Carlos II, en 1600, e investigador de lo paranormal.

O el mismo Friedrich Nicolai, fundador de las primeras bases de lo que ahora se conoce como la Society for Psychical Research que pone la lupa a lo sobrenatural, dicen, en una forma científica y objetiva. Aunque lo más científico que puede encontrarse sobre algo semejante es la captación de vibraciones, imágenes, o grabaciones con ruidos.

Olor a café impregnado en el inmueble, como si alguien recién colara el grano, la pérdida de objetos punzopenetrantes como tijeras, cuchillos o pela papas, el encendido de televisores, luces, la licuadora y aires acondicionados abruptamente, comida que guardaban en el microondas y desaparecía, tapas de ollas hechas con vidrio templado destrozadas en cuadritos. Todo un calvario sufrían los González, día a día. La llegada de un par de perros ayudó.

“Estela gritaba molesta: ‘Si no quieren escuchar ruido, ¡váyanse al patio y se montan en una mata! Pero el televisor se queda prendido’. Y lo volvía a prender. Empezó a hacer reclamos en voz alta. Cosas que parecían locura. Ese espíritu quería que abandonaran la casa, y ellos no lo harían porque no tenían otra opción de alquiler. Arrancó una batalla agotadora para los nervios”.

Aceite de comer en un envase, al cual fieles cristianos le impusieron las manos y oraron sobre él para pedirle a Dios que lo santificara, fue el instrumento que Ana usó en esa casa. También iba respaldada por la fe de sus amigos de credo. Se atrevió escondiendo el temor de su primera vez en estos asuntos.

“Estela no cree en nada. Sin embargo, aceptó que la ayudara. Oré con fuerza y comencé a ungir todo con ese aceite especial. Le eché una gotita sobre la madera que luce como cabecera de su cama. La regué con mi dedo. Le pedí a Dios que los ayudara. Que pudieran dormir en paz. Que ese lugar estaba santificado y no había espacio para la peturbación por espíritus o demonios.

Esa gota estuvo drenando por un año. Todos los días salía la misma gota de allí. Y Estela la regaba con su dedo sobre su cama. Eso ayudó a que tuvieran paz. Al parecer, en esa casa murió la dueña, en soledad. Estaba deprimida porque sus hijos se fueron lejos. Se suicidó por sobredosis, no se sabe si involuntaria. A ella le gustaba el café”.

Sin saberlo, Ana había empleado el mismo método que le dió alivio a Rebeca Broun, una médico estadounidense atrapada en una casa aturdida por espíritus que llamó demonios. Ella no los identificó como almas en pena, sino que describe estos fenómenos paranormales en su libro “Él vino a dar libertad a los cautivos”, como dos opciones: demonios que adoptan una apariencia humana para confundir, o espíritus humanos de personas vivas, no muertas, que a través de proyecciones astrales se salen de sus cuerpos a voluntad propia para perturbar. Los llama siervos de Satanás.

Los astrales describirán con exactitud lo que adentro pasa al vecino aturdido. Lo saben porque son quienes lo provocan. Por eso el vecino aceptará la brujería para limpiar las casas, sin saber que es una trampa para contaminarla más y más, resume Rebecca. Su teoría es una de las muchas que se tejen alrededor del fino velo entre la vida y la muerte, todo como parte del mundo de los espíritus y sus suposiciones.

“Constantemente aquellos seres invisibles nos... arrojaban objetos. Estábamos agotadas. En desesperación grité al Señor: ‘Padre, ¿qué podemos hacer?’. No puedo más. Tomé el aceite que tenía de cocinar y unté...puertas y ventanas. Le pedí al Señor que santificara mi hogar, que lo limpiara y sacara cualquier espíritu maligno. El cambio fue inmediato y dramático”, cita Rebecca.

Este mismo fenómeno de un mundo de sombras suele dibujarse en lugares donde sucedieron historias trágicas. El portal Odee.com destaca 10 puntos sumergidos en tinieblas donde se alojan los espíritus reportados más activos y temibles: La torre de Londres, la casa Whaley, la casa Crenshaw, la casa Winchester, el Loftus Hall, la casa Amityville, la casa Beauregard, la hacienda Myrtles, la mansión Atherton, y la casa Ñuñoa, en Chile. De seguro el lector tendrá otras historias .


viernes 22 de marzo de 2013 10:00 AM
Marielys Zambrano / Cabimas
Diario Panorama

Club La F.A.C.

Foto Sotero Pino Roque. http://spinoroque.blogspot.com

El antiguo Club LA FAc (Fuerzas armadas de cooperación) quedaba en la urbanización las 40, en la esquina de la calle Chile con la calle Carabobo.

Al fondo le quedaba el estadio Ven Oil y a un lado la Escuela Rafael Maria Baralt.

Aunque se pensó como un club  para la guardia nacional, a el asistían los vecinos de Las 40 y Las 50.

Tenia un pequeño parque con columpios, una pista de baile, un salón, una pequeña tasca.

Foto José Lugo de Facebook: La Cabimas en el tiempo.

Casi semanalmente se hacían fiestas, tombolas, quince años, y se presentaban orquestas como La Billos, Los Blanco, Los Master, Los imperial y pare de contar.

Yo vivía a una cuadra y asistí a bastantes fiestas, y baile con bastantes "abollaítas."

Como se ve en la primera foto, en ese terreno que tenia para estacionamiento, jugabamos beisbol con pelota de gomita o volabamos volantín.

Hoy funciona allí El Centro de Diagnostico Integral Las 40.

Rafael Rangel

sábado, 19 de octubre de 2013

La Salina Sport Club


Primera Junta Directiva del club 27 de octubre de 1937. Izquierda a Derecha Jose Ortiz, Tulio Espinoza, Victor Vega, Plinio Marin, Jose Carrillo, Carlos Conde, Manuel Soto, Hugo Montiel, Juan de Dios Vazquez y Mario Zuleta.


Este club se fundó el 26 de octubre de 1937. Esta ubicado en el Campo Concordia.


"Tiene una estructura amplia y cuenta con un salón de belleza, barra o tasca, un salón principal para espectáculos, festejos y reuniones, oficina, un salón de juego, un billar, pista para usos múltiples, tarima, un ambiente techado en la parte posterior conocido como el caney, el cual sustituyó a un bohío; una cancha deportiva de usos varios como futbolito, voleibol, básquetbol, cancha cercada para jugar bolas criollas, bohío, un depósito, parque infantil, kiosco pequeño para venta de refresco, entre otros. También hay un restaurant con cocina, un pasillo para llegar al salón principal, una caminería y pasillo. Igualmente tiene un lateral para llegar a la cancha de bolas criollas y al salón de belleza. No posee piscina.


Club La Salina. Foto Maykol Gómez. La Cabimas en el tiempo. Facebook

En el salón principal se encuentra una tarima pequeña de madera. La oficina y la sala de billar están ubicadas en la planta alta. Posee salas sanitarias para caballeros y damas. Este es uno de los clubes más antiguos que se encuentran en la ciudad.

Fue construido por la antigua empresa petrolera CREOLE  para satisfacer las necesidades de recreación de los empleados y familiares. 



Por este club han pasado y actuado muchos conjuntos musicales como La Billos's, Los Melodicos, Los Blanco, Los Master, y se han realizado innumerables fiestas.




Fuente: Abrebrecha.com
Fotos: Abdias Laguna Garvett - Página de facebook La Cabimas en el tiempo
y Sotero Pino Roque

jueves, 17 de octubre de 2013

Iglesia San Pedro

Foto de Sotero Pino Roque

La construcción de esta iglesia se inicia en el año 1992 y se implanta en una amplia parcela aislada delimitada por una reja metálica. Sus líneas arquitectónicas son modernas al igual que los materiales constructivos.

La fachada de acceso se caracteriza por un alto pórtico de forma apuntada con una estatuilla de san Pedro, detrás del cual se localiza el acceso principal y se desarrolla el espacio interno de la iglesia.

El techo está elaborado en platabanda, paredes de bloques y piso de granito. Cabe destacar que comenzó a funcionar en el año 1994. Actualmente se está acondicionando.

Se encuentra ubicada en la Av Principal Las Delicias, con callejón San Benito, sector Delicias Nuevas, 

Iglesia San Juan Bautista

Foto de Sotero Pino Roque


La Iglesia San Juan Bautista ubicada en La Rosa  de Cabimas, en el estado Zulia se fundó el 08 de Septiembre de 1953, siendo entonces la segunda iglesia católica de Cabimas y dependiendo de la Diócesis de Maracaibo. El terreno fue donado por Antonio Aranguren pagando una promesa hecha por lo de las conseciones.

Existieron otras iglesias en el sector la Rosa en otras épocas, como una misión en el siglo XVII, y una iglesia a la Virgen del Rosario en 1818 – 1822, que habían sido abandonadas o destruidas, con la construcción de esta los vecinos de la Rosa volverían a tener una iglesia.

Fue elevada a parroquia en 1954. Desde 1965 paso a depender de la Diócesis de Cabimas.


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La iglesia fue construida en una parcela aislada. La fachada principal muestra un acceso central sobre el cual se desarrolla una torre de dos cuerpos que termina en techo a cuatro aguas. Internamente alberga tres naves o espacios para los feligreses separadas entre si por dos filas de columnas con arcadas. Además tiene un altar mayor con capillas a sus lados separadas del resto de las naves mediante arcos y un escalón. A pesar de haber sido construida en la segunda mitad del siglo XX con modernos materiales, su estilo retoma el lenguaje formal clásico tanto en el orden espacial como ornamental, incorporando elementos modernos.

La fachada fue remodelada en el año 2003. Las naves están cubiertas con techos de teja criolla de arcilla a dos aguas que reposan sobre una estructura de madera. Los cerramientos de puertas y ventanas combinan madera, metal y vidrio. Contiene en su interior una valiosa colección de imágenes religiosas, mobiliario y hermosas pinturas murales que se aprecian en las paredes del altar mayor, capillas y muros laterales, así como vitrales.

El piso es de cemento rojo decorado con baldosas de cemento y la puerta principal tiene dos salidas laterales. Externamente a su derecha se encuentra una plazoleta con la imagen de la Virgen María. Es una de las iglesias más apreciadas por la comunidad del municipio por su belleza y antigüedad.

Allí se encuentra un busto de Antonio Aranguren.


El primer oficio fue el primero de mayo de 1954 misa bautizo de Nelly Josefina Castillo, por el padre José Blanco Suárez.

Le siguieron los párrocos agostinos Vicente Lomas, Ceferino Solís, Antonio Peláez, y repite de nuevo Ceferino Solís.

Luego llegan los rosminianos Arturo Billoti, Antonio Faccini, José Dondi, Renzo Fortti y el venezolano Heriberto Abraham Gómez.

Luego los diosesanos Alexis Dávila y desde el 18 de octubre de 1992 llega el padre José Ocaña García.

Fuente:
Instituto de Patrimonio Cultural (IPC), www.abrebrecha.com y
Migdalis Medina/Nilma Martínez de El Periódico Venezolano. http://elperiodicovenezolano.com
Iglesia San Juan Bautista