martes, 15 de noviembre de 2016

REUNIÓN CLANDESTINA Y EL ORIGEN DEL BAR EL MARGARITEÑO.



En los años 50 en pleno apogeo del gobierno de Marcos Pérez Jiménez Hubo un acontecimiento que originó un punto de encuentro clandestino en aquellos días de dictadura. 


En ese tiempo había una bodega que se encontraba ubicada en la esquina que conduce a la entrada de la extensión de LUZ, a un costado del hoy colegio costa Oriental ubicado por la calle el progreso del casco central de Cabimas. Esa bodega era atendida por un señor de nombre Pedro Saavedra.

En ese local se escuchaba el único radio receptor de ese sector y las personas adultas se reunían de forma clandestina todas las noches para escuchar radio Caracol de Colombia, con el objeto de ponerse al corriente de las noticias relacionadas con los acontecimientos que se suscitaban en Caracas debido a los movimientos subversivos de entonces. Después del derrocamiento de Pérez Jiménez en el año 58 el señor Saavedra le vendió la bodega a Teodoro Boada, un comerciante proveniente de la isla de Margarita, conocido como el guaripete. 

Este señor se mudó después hacia la esquina de enfrente y estableció allí la bodega conocida con el nombre de "El margariteño" y que años después se convirtiera en un bar. Hoy día ese lugar es atendido por un nieto de Teodoro, debido al fallecimiento de su padre Luis Boada, quien lo había heredado de su papá.

Ese edificio también tiene una historia bastante interesante. En los años 50, después de que Teodoro incrementó sus ganancias con la venta de cocuy, más los envases de vidrio para envasar ese licor y algunos víveres, manifestó su deseo de construir allí un edificio con algunos locales incluyendo su casa de habitación.

Esa esquina era visitada constantemente por unos cuantos borrachos que se entretenían conversando sentados en el enlosado mientras libaban licor. Entre esos asiduos bebedores de cocuy se encontraba un hombre alto bastante calvo de tez blanca con acento español a quien llamaban Bilbao


Probablemente ese nombre se debía a que era oriundo de Bilbao España. Ese señor se dirigió a Teodoro y le propuso que él le podía realizar los planos de ese edificio y que el pago de ese proyecto se lo podía saldar con licor. Teodoro le interesó la propuesta y el convenio fue aceptado.

El día que los planos estuvieron listo, Teodoro los llevó a la Rita, entonces capital del municipio Cabimas para realizar la permisología correspondiente para empezar la construcción, la persona que estaba a cargo revisó los planos con sumo cuidado. Aquella actitud le generó a Teodoro cierta inquietud y más nervioso se puso aun cuando el elemento le preguntó sobre quién había sido la persona que había realizado esos planos.


 Lo primero que Teodoro pensó fue que había sido estafado y que los planos eran un fraude pues los había elaborado un borracho alcohólico. Teodoro, que era un hombre iletrado decidió encarar la situación y le pregunto al señor. - ¿Porque lo dice usted? y el hombre le contestó. -Porque nunca había visto un trabajo tan impecablemente realizado, usted ha tenido que haber pagado mucho dinero por estos planos, pues la persona que los realizó es un experto, se lo aseguro.

 Fue un caso donde se evidenció como un talento se desperdició en el alcohol.

Nestor LuisPerez Borjas
MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.

jueves, 13 de octubre de 2016

EL AMOLADOR DE CUCHILLOS

En todas las viviendas y en algunos centros comerciales (restaurantes, barberías, salón de belleza, etc.) existen herramientas que necesitan estar bien afiladas para que se pueda realizar con ellas una buena labor. Estas son algunas de esas herramientas filosas: cuchillos, machetes, navajas, tijeras, corta cutículas, etc.
En Cabimas por allá por los años 50 aparecieron unos trabajadores informales con sus respectivos equipos que solían hacer ese trabajo a domicilio: afilar o amolar, hacerle de nuevo el filo a los cuchillos, las navajas, las tijeras, etc.
Era una actividad que se realizaba mayormente en la calle, en el frente de una vivienda, debajo de un árbol, etc. y casi siempre en presencia del solicitante y de uno u otro transeúnte que miraban entusiasmados el brotar de las chispas que salían a altas velocidades cuando le enfrentaban la hoja de acero del cuchillo a la piedra del esmeril. La mayoría de los mirones siempre eran jóvenes, niños, adolescentes.
El amolador de cuchillos andaba en una bicicleta, que estaba preparada mecánicamente para que, después de levantar con un aditamento preparado la rueda trasera, esta quedaba libre y la rueda se acoplaba por medio de una cadena al eje que sostenía la rueda de esmeril. Cuando el amolador hacia girar la rueda trasera de la bicicleta le transmitía el giro a la piedra del esmeril. O sea que el amolador pedaleaba su bicicleta pero no iba a ninguna parte.
Había otro tipo de mecanismo para hacer girar la rueda del esmeril que era manual. Se le daban varias vueltas a la manivela del esmeril y luego se soltaba esta y la rueda seguía girando por un buen rato lo que permitía que se le hiciera el nuevo filo al cuchillo. Si bajaba la velocidad de giro enseguida le volvía a dar vueltas a la manivela, y así hasta realizar el filo apropiado al cuchillo.
La bicicleta tenía dos propósitos básicos, transportar el equipo donde estaba la rueda del esmeril y transportar al amolador de cuchillos lo cual le permitía recorrer mayores distancias en un día que andando a pie.
El amolador de cuchillos para avisarle al público en general que había llegado al sector, el barrio o a la calle utilizaba una armónica. No necesitaba gritar su oficio para hacerle saber a los clientes de su presencia. La armónica es una pieza que puede ser de plástico que emite sonidos al soplarla y contiene las siete notas de la escala musical. Soplando y deslizándose la armónica por sus labios emitía su sonido característico ya reconocido por las personas y era común escuchar en las viviendas: ¡Mami, el amolador!. ¡Tráeme el cuchillo que está en la cocina y las tijeras que están en la máquina de coser!
Cargaba el amolador uno o dos cuchillos de su propiedad, ya con buen filo y si llegaba por ejemplo a una venta de comida los cuales no podían dejar de preparar la comida, el gentilmente prestaba su cuchillo mientras le hacia el filo al de la venta de comida.
Esa tonada que el amolador emitía en su armónica te hace trasladar inmediatamente a tu infancia.
Es muy difícil saber cuándo llegaron y quienes fueron los primeros en realizar este tipo de trabajo en Cabimas. No hay registro alguno sobre eso. El registro solo está en la memoria de los cabimenses que lo vimos y pudimos apreciar las chispas que salían de la rueda del esmeril.
Esta parte de la historia, la de amolar cuchillos o tijeras, ha cambiado notablemente. Existen mejores materiales que ya se utilizan en la fabricación de las hojas de los cuchillos, casi no pierden el filo y existen también amoladores portátiles pequeños que puedes guardar en un gabinete de cocina y que sirven para el cuchillo y las tijeras.
Nelson Marcano Urribarri.




domingo, 18 de septiembre de 2016

EL NIÑO QUE CAYÓ EN EL POZO.

A mediados de los años 50 sucedió un hecho que conmocionó a los vecinos de la calle el progreso ubicada en el casco central de Cabimas.

Resulta que una humilde familia procedente de puerto la cruz, fijó su residencia por aquella calle. La señora Martina era madre y padre de cuatro hijos, cuyos nombres poco usábamos, puesto que nos era más fácil llamarlos por sus apodos. Así fue como conocimos a "Licho", a "Cañón", una hembra de nombre Felicia y a Francisco, quien además de llamarlo por el diminutivo de su nombre que era "Chico", también le decíamos así por su pequeña estatura.
En aquella época todas las casas no tenían aún el servicio de tuberías de aguas negras y tenían que disponer de un poso séptico, o letrina para desechar las heces y demás sustancias líquidas. En una oportunidad aquel niño, a quien llamábamos chico, se dirigió a la letrina para desahogar una necesidad fisiológica y estando sentado en el cajón que cubría aquel rudimentario sanitario, perdió el equilibrio y debido a su pequeña estatura se deslizó del asiento y fue a caer al fondo del hueco, donde se encontraban gran cantidad de las heces depositadas allí.

Inmediatamente después de que el niño cayó al pozo se escuchó su desesperado grito pidiendo ayuda. La señora Martina se percató de todo y se apresuró a pedir auxilio a los vecinos y sin pérdida de tiempo se apersonaron en aquella humilde casa de madera.

En realidad no era fácil rescatar al niño en medio de la pestilente inmundicia que había en aquella letrina, cuyo espesor de excrementos acumulados era de regular profundidad.¡Mi hijo, mi hijo!, gritaba desesperadamente la señora Martina, quien además decía en medio del llanto;- Que horrible manera de morir en medio de tanta pudrición. Una mujer imprudente, y sin dentadura, a quien llamaban la babilla por lo grande que tenía la boca, entró en aquella casa y al percatarse de la situación dijo;- No es nada, que así embarrado de esa inmundicia y con el estómago lleno de pupu, si se muere, Dios no lo va a dejar entrar al cielo. La señora Martina se desesperó aún más al escuchar a aquella mal hablada mujer.

La señora imprudente, no aguantó la curiosidad y se fue a asomar al pozo donde estaba el niño y al verlo le preguntó;- ¿Chico me escuchas? El niño al verla, de una vez sacó la mano derecha que tenia sumergida en aquel fango movedizo para que ella lo sujetara, sin percatarse que en su diminuta mano llevaba excremento y la velocidad con que la dirigió a la señora, la salpicó en la cara con una buena cantidad de aquella porquería. Aquella mujer salió como alma que lleva el diablo y el guaripete un señor que atendía una bodega dijo;- Esa mujer se llevó lo suyo por andar de metida.

En ese momento un hijo de la señora Martina, a quien llamaban cañón exclamó con dolor;- Mama, chico se acaba de hundir en el mierdero. Y el otro al que llamaban Licho le dijo;- Si, apenas se le ve el último pelito.

De pronto, en medio de aquella angustia, un vecino que se encontraba hospedado en la casa de al lado, saltó la cerca y de una vez se dirigió hasta donde se encontraba el niño para rescatarlo. Aquel joven era un margariteño de nombre Juvenal y se encontraba viviendo en la casa del señor Lucio Bellorín, y prestaba sus servicios como buzo para la industria petrolera.

El valiente hombre se despojó de su vestimenta, quedando únicamente en ropa interior y sin titubear se introdujo en la letrina con la sola idea de salvar al niño. Aquel hombre, de quien sin duda alguna había que considerar como héroe, se las arregló hasta sujetar por el pelo al inerme niño, a quien ya se le estaban apagando sus signos vitales.

Cuando finalmente lo puso en tierra firme, el joven Juvenal comenzó otra acción no menos desagradable que la primera, pues el niño tenía tapados los orificios nasales con excremento y tuvo que succionar aquella desagradable masa fecal que obstruía su respiración hasta dejarlas libres. Aquel experimentado buzo, supo aplicar a tiempo los procedimientos de reanimación y el niño recobró el aliento y se salvó.

Esta historia fue posible recrearla gracias a la colaboración de mi hermano y amigo Carlos Martinez Atencio.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Los cementerios de Cabimas

Hablando de los cementerios de Cabimas, osea lo que comprende la parte histórica de 1.758 en adelante, con la fecha en las cuales fue creada la Villa Cabimas, formándose en ella lo que pudiéramos llamar el primer cementerio indígena de estos pueblos, situado en la Misión, en el cual servia de asiento tanto a los hispanos como a los indígenas, guardando cada una de sus costumbres y tradiciones.

con el correr del tiempo se fue creando en Cabimas, un pequeño cementerio el cual estaba ubicado entre la calle Rosario, Progreso y Miranda, donde esta ahora la central de la CANTV, llamado también el cementerio de los masones por estar situado muy cerca de la Logia de Ricaurte No 28 de Cabimas. 

Después de este cementerio se creo el cementerio llamado de la Portuguesa, situado en la AV. Miraflores; en este cementerio a diferencia del primero se hicieron trabajos llamados monumentos o tumbas artísticas, las cuales se distinguen por el precio o belleza de los familiares alli enterrados. en este cementerio se distinguio como artista escultor Ramiro Borjas, quien se destaco en la elaboración de algunas esculturas, entre ellas: el jugador de pelota de beisbol, el billetero, que fue muerto en el sitio llamado El Temblador.

Otros cementerios son los ubicados en la H, llamados el viejo y el Cementerio Nuevo.


Armando Clark

Un Cabimero Diplomático

Carlos E, Carlos E. Rios-Scharbaay.
Nacio en Cabimas en el año 1947. Hijo de trabajador Petrolero de la Creole Petroleum Corporation. -Licenciado en Estudios Internacionales; -Postgrado en Manejo y Recuperación de Aéreas Naturales, Ecoturismo; -Banca, Moneda y Teorías de Precios; Cursos y Seminarios sobre: Negociaciones Internacionales, Transporte, Protocolo, Comercio Internacional, Fronteras, Solución de Conflictos.
Carrera Diplomática:
Actualmente: Embajador en situación de retiro, por ser Diplomático de Carrera. Fue Presidente del Jurado Calificador del Ministerio de Relaciones Exteriores; Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en el Estado de Qatar y apertura de Embajada. Ingresó por Concurso como Funcionario de Carrera al Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) como Tercer Secretario. Diplomático acreditado ante los Gobiernos de Argelia, El Salvador, Túnez, Suiza, Ecuador. Encargado de Negocios a.i. en Arabia Saudita y Etiopía. Misiones Especiales incluyendo negociación de rehenes y toma (entrega) de Embajadas.
Autor: Varios de poemarios: “Tres Mujeres, Tres Amistades, Dos Enamoramientos, Solo Una Un Amor Un Querer y Una Pasión Tu”, “Puntos Recuerdos Inspiraciones y TÚ”, “Nacer Disfrutar Morir Vivir” y “Rhapsody Music and US”. Igualmente escritos sobre diversos temas.
Otras actividades: Invitado como autor en la New York Book Fair Expo, Queens Museum of Art, NYC.
Socio Paul Harris de Rotary International; Miembro Honorario de La Sociedad Bolivariana, Quito, Ecuador.
Socio: De Rotary International; e inicio en la Organización en Interact. Socio Fundador de Rotary Casco Histórico de Caracas. Socio en el Rotary Quito Occidente, Ecuador. Visitante de Clubes Rotarios en varios países.

Armando Clark

MARLENE O’BRIEN y Las 4 Monedas

1 DE SEPTIEMBRE DE 1945
Nace MARLENE O’BRIEN en Cabimas, Edo. Zulia, Venezuela. Bajista y voz de Los Hermanos O’Brien (1963-68) y Las Cuatro Monedas (1968-81).

Las Cuatro monedas, fueron la primera banda venezolana en traspasar las frontera de su país, y sus presentaciones las llevaron a países como Argentina, España, Chile, Italia, Suiza, Francia, Israel, Alemania, Irán, Santo Domingo, México, y Puerto Rico. 

Ganan el festival de la canción en España en el año 1969, y llegan de segundo en el festival de la Oti realizado en México. En el año 1981 se separan y se marchan cada quien por su lado a los Estados Unidos, y en el año 1991 fallece el menor de los hermano Gregory.

Ellos nos dejaron un legado con su música, que todavía recordamos muchos de las personas que vivimos sus momentos de gloria.


Las cuatro monedas, fueron también protagonista de la gloriosa época dorada de los años 60 y 70




Armando Clark

El Pedro J. Hernández

La Unidad Educativa Pedro José Hernández, se convirtió en la primera escuela técnica comercial del municipio.

Fue fundada el 1ro de enero de 1959, con el nombre de "Instituto Escuela Cabimas". 

En el período escolar 1959-1960, por Resolución del Ministerio de Educación, se convierte en el Instituto de Comercio de Cabimas, egresando a los alumnos con el título de Bachiller Mercantil, cuyo período duro tres años.

A partir del período 1972-1973 cambia de nombre y se denomina "Ciclo Básico Común  Pedro J. Hernández", permaneciendo con ese nombre hasta el 30 de septiembre de 1997, año en que cambia a "Unidad Educativa", conservando el mismo nombre. 




Armando Clark



























Dr. Ley

Sabia usted que el abogado Dr. Carlos Ramírez López, conocida figura pública, que tiene un programa en Youtube y se le conoce como Dr. Ley es natural de Cabimas?






Dr. Carlos Ramirez con el ciudadano Leopoldo Castillo

viernes, 12 de agosto de 2016

Jesus Macias "Topocho"




























Club La Bonita




Club La Bonita, en Ambrosio

Barberia Valente










El Clabillazo




Emilto González (Clabillazo) "Recojan los vidrios, pa' los tubos"..!!

Vendía gallinas en su casa, y las mataba frente al cliente. En sus tiempos mozos con su amigo Luis Sanchez compraban el periódico para buscar los mejores velorios. Llegaban temprano para ver si había juego de dominó.

sábado, 6 de agosto de 2016

Supermercado Victoria

Palito Blanco y Campo Amarillos 1930s

Calle El Chispero 1984

Calle independencia en los 60s

Foto del area de la catedral

viernes, 5 de agosto de 2016

En la calle Miranda



1956



2016




Lilo y sus stars




La Calle del Hambre de Cabimas

Hospital de la VOC




Hospital de la VOC año 1935.Esta era la parte delantera del escrito anterior julio 19 de 1935 cumpleaños de mi padre.
Alba alfonzo.

Celebracion de los 50 años del Banco de Maracibo





Celebracion de los 50 años del Banco de Maracibo.De dercha a Izq. Nahum Jimenez, Mime Ferrer, Carmen de Pernalete, Lucas Villa, Ibrahim Ferrer y otros


Para la feria del Retorno de 1968

Tintoreria New York







Tomada por Sotero Pino Roque. 1969

LA CASA ELECTRICA DESDE LA TERRAZA DEL CINE INTERNACIONAL

ZANJA DEL NUEVO JUAN VISTA DESDE LA URBANIZACION HOLLYWOOD 1962

LA LLORANTÍNA DE PINGÜINO EN EL DIA DE LAS MADRES



Uno de los muchos personajes que hicieron vida en Cabimas en los años 50 y 60 y que repercutiera mas por su forma de ser y vestir, fue sin duda alguna Germán Dúno, mejor conocido como pingüino. 

Sobre él hay muchísimas anécdotas que son del conocimiento de los lectores de este portal, pero hay una que en particular es poco conocida. Antes me voy a permitir aclarar algunos aspectos que identificaron a este personaje, a fin de tener una idea mas clara sobre él. 

Pingüino era de muy baja estatura, de contextura delgada, de piel morena oscura, de labios finos, cabello negro y crespo, de pómulos pronunciados con ojos pequeños y achinados. Todos esos rasgos probablemente se correspondían con la etnia indígena que habitaba el estado Falcón, en una clara mezcla de descendencia africana. 

Era evidente un claro retardo mental a juzgar por todo cuanto hacia. Otras características que identificaban a este personaje era la forma afable de su trato, pues era un hombre amable y muy cordial, por lo que se había ganado el aprecio de la gente. 

No hubo una persona que pusiera una denuncia, al sentirse estafado al comprarle una fracción de la lotería ya vencida, “el que cayo, cayo” decía el pequeño hombrecito.


Muchos se preguntaran la razón por la que lo habían apodaron pingüino, y era que al caminar sus pies quedaban en la misma posición de las aletas de los pingüinos y como tal caminaba. 

Siempre vestía de flux y corbata y como su estatura era pequeña los trajes le quedaban demasiado grandes. Otra característica, era que al estar parado se sentía como al estar inclinado hacia atrás. Era probable que Pingüino llegara desde el estado Falcón con los primeros inmigrantes que llegaron a Cabimas atraídos por el auge petrolero. 

Siempre se le veía en los velorios, y era que en ese entonces la ciudad no era tan grande y la noticia de un velorio corría como pólvora, razón por la cual nuestro personaje aprovechaba para lograr comer algo de gratis. 

Yo nací y viví por el casco central de Cabimas y de joven trabaje en pasaje sorocaima (antiguo centro comercial del casco central) y veía a pingüino casi a diario y jamás lo vi borracho, pero no descarto que en algunos velorios donde él asistía le brindaran licor y el gustoso se excediera.

Un hecho que pocos conocían de pingüino, era que cada año en el días de las madres visitaba la tumba de su madre en el cementerio que estaba ubicado detrás de la estación de servicio Texaco, donde hoy día esta un edificio nuevo en calidad de abandono. 

Aquella visita resultaba ya conocida por quienes también concurrían al cementerio en esa ocasión. Contaban las personas que solían verlo en esa entonces, que al estar frente a la tumba de su madre colocaba un ramo de flores y tan pronto como le pedía la bendición, empezaba con una letanía de reclamos que rayaba en el insulto. 

Según contaron los testigos, pingüino le decía “Hay hay mi madrecita, porque C…. me dejaste solo, no vez no joda, que lo que estoy es pasando hambre, CDM, porque te viniste a morir, ahora no tengo quien me atienda ni haga nada por mi. Esas y otras palabrotas las profería en medio de un copioso llanto que hacia en vos alta, por lo que enseguida se amotinaban algunos curiosos para presenciar aquel espectáculo que contrastaba con la forma de ser de Pingüino y que se prolongaba por un buen rato.


MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.
Nestor Luis Perez Borjas.

LAS PLAÑIDERAS




Esta historia resulta bastante curiosa pocas veces vistas por lo raro de su desarrollo. Resulta que por los años 60, se instaló por la calle el progreso del casco central de Cabimas, una empresa de distribución de productos lácteos llamada INDOSA

Aquella empresa tenía como gerente a un sujeto italiano, como de unos treinta y cinco años de edad, alto, delgado, de tez blanca, bien parecido, pero bastante calvo de nombre Giuseppe Carantone

A este señor le apasionaban los vehículos deportivos, lo cual para la época solamente era un lujo que únicamente los ricos podían darse. Este señor no tenía amistades por aquella calle, ya que posiblemente era casado en Italia. Las personas de por allá, lo tenían por un elemento de pocos amigos, un poco estirado, con estirpe de hombre arrogante con pretensiones de distinción y finura. Casi siempre se le veía trasladarse de un lado a otro en su vehículo deportivo, al cual le imprimía demasiado velocidad.

Un día de fiesta, este señor se dirigió hacia la autopista fuera de la ciudad y le imprimió tanta velocidad a su carrito con la mala suerte de volcarse y matarse. La noticia se regó como pólvora, causando honda impresión a las personas de por allá.


El día del velorio, resultó una gran sorpresa para las personas que vivían aquella calle, puesto que algunas mujeres jóvenes, entre las que se contaba una un poco subida de edad, se presentaron vestidas de luto y comenzaron a llorar al difunto con tal desesperación, que daban la impresión de que el tipo se había montado un harén clandestino con ellas y éstas, lloraban al marido muerto. 


El caso fue que a ningunas de esas jóvenes ese señor les llegó a pasar palabras,por lo menos no que se supiera, pero las igualadas féminas se habían hecho ilusiones con aquel galán que había partido al más allá, dejando muchos corazones rotos sin haber hecho nada para haberlas conquistado.


 Ellas se habían hecho la ilusión y esperanza, aguardando pacientemente que el europeo se fijara en una de ellas. Ahora lloraban con profundo amor platónico al finado galán. 

Un elemento que vivía por allá al que llamaban el loco Javier, se atrevió a decir que los dueños de la empresa había contratado a esas chicas, para que hicieran el papel de plañideras, es decir, mujeres pagadas para llorar, mientras que otro que escuchó el comentario, aseguro que el difunto galán había tenido su ju ju clandestino con todas ellas, sin que las féminas entre si se enteraran. Que lengua.

MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.

Nestor Luis Perez Borjas

El primer taller de reparación de motos de Cabimas,

El primer taller de reparación de motos de Cabimas, muchos años antes de que llegara un inmigrante italiano de nombre Caira Giuseppe Domenico popularmente llamado Pepe, quien llamó Taller Cachoni a su negocio porque así se llamaba un corredor de bicicletas italiano, se encontraba ubicado al final de la calle el progreso, diagonal a la cuadra de Colmenares en lo que es hoy la entrada al taller de automotriz Cabimas.

En Los años 50 Y 60 funcionaba al aire libre y debajo de un gran árbol de cují un taller para motos atendido por los hermanos Rafael y Guillermo Villasmil, quienes también eran conocidos como los mechudos por ser todos ellos de abundante cabello y brazos velludos.


Los niños del lugar, entre los que me contaba yo nos divertíamos jugando en ese taller ya que allí había un cementerio de motos para tomar repuestos que servían para pasarla bien. Recuerdo que esas motos eran muy diferentes a las de ahora y para esa época su procedencia era de Italia, Francia y EE UU.


Cuando esa actividad cesó, El señor Rafael Villasmil se dedicó a reparar los calzados de las prostitutas que trabajaban en una zona de tolerancia llamada Nueva Rosa, un lugar donde había unos cuantos burdeles y las chicas que prestaban sus servicios íntimos, ubicada en las afueras de la ciudad de Cabimas. 


Todas las tardes el señor Rafael disponía de una bicicleta como su único transporte para llevar los trabajos de encargo, y para realizar las reparaciones expres.

MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.

Nestor Luis Perez Borjas

Despues, Pepe abrio su Taller Cachoni en la avenida Miraflores en la entrada a la calle 19 de abril. Tambien vendia bicicletas y las reparaban. Y los hijos practicaban motocross en la pista que estaba donde hoy esta Dcandido y Farmatodo.
Rafael Rangel

Bendición del primer taladro. La Rosa No.01



Recuerdo de la bendición del primer taladro venezolano la Rosa número 01 año 1914.

Nestor Luis Perez Borjas

CHANTAJE DE VIEJA DATA.




En los años 50 habitaba en Cabimas un esbirro de la seguridad nacional (Policía represiva de la dictadura Pérez Jimenista) que tenía fijada su residencia por la calle el progreso aledaña al casco central. 

El señor Jesús Montero era secretario regional de esa policía y por mucho tiempo se valió de su condición de jefe policial, para abusar de su poder. Aparte de estar detrás de las detenciones arbitrarias que se cometía en contra de los que disentían del régimen de Pérez Jiménez, usaba su nombre para coaccionar aquellos pequeños y grandes comerciantes temerosos de un enemigo innecesario.

Este señor utilizaba los favores de algunos jóvenes que vivían por aquella calle y los mandaba a buscar en el comercio local, ropa, comida,y hasta en algunas bodegas lo que a él le diera la gana. 

Cuando los jóvenes eran despachados mostraban la orden firmada por Jesús Montero y el comerciante sorprendido mostraba una sonrisa temerosa, diciendo que no era nada, que no había problema que todo era cortesía de la casa y preguntaban si no se le ofrecía algo más y hasta le brindaba un refresco al joven que hacía el mandado.

MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.
Nestor Luis Perez Borjas.


viernes, 22 de julio de 2016

Iglesia San Martin de Porres





La Iglesia de San Martín de Porres ubicada en Ambrosio de Cabimas en el estado Zulia de Venezuela. Es una edificación de 1963. Constituye una Parroquia Eclesiástica.


La parroquia fue creada en 1963. La construcción de la iglesia continuó luego de inaugurada la parroquia hasta culminar los trabajos en 1970. Está dedicada a San Martín de Porres, Santo Peruano y uno de los pocos santos negros del santoral católico. La iglesia se encuentra en la calle igualdad del sector Ambrosio, siendo la tercera iglesia construida en Cabimas. Desde 1965 paso a depender de la Diócesis de Cabimas. La parroquia ha sido madre de otras parroquias de Cabimas como la San Francisco de Asís (1988) de Francisco de Miranda y la San Pedro (2007) de las Delicias Nuevas.


La iglesia tiene un techo de concreto octogonal el cual desciende hasta el suelo, sin paredes, en el centro del techo tiene una cúpula de láminas azules y una cruz del mismo material. Tiene 2 entradas laterales y una entrada frontal. Es muy parecida a la San Vicente de Paúl de Maracaibo. Frente a la iglesia hay una estatua de San Martín de Porres en bronce, inaugurada en el 2013 para conmemorar el 50 aniversario de la parroquia.




Artífice de la avenida Intercomunal



El artífice de la decisión de construir la avenida Intercomunal Cabimas-Lagunillas fue Carlos Lander Márquez, quien entonces, director de Creole, la considera una obra que debe hacerse para establecer vinculaciones más estrechas entre la compañía y el Zulia, por otra parte el ingeniero residente de la obra fue Armando Segnini.

Era el año 1964 y Segnini, ingeniero civil graduado en La Universidad del Zulia, era entonces un joven de treintitrés años que poco antes había regresado de los Estados Unidos de hacer un postgrado en la misma especialidad en la Universidad del Estado de Michigan, y se halla en Caracas en el esfuerzo por poner en práctica en beneficio de la empresa sus frescos conocimientos en ingeniería hidráulica y sanitaria, cuando un jueves le dijeron: el próximo lunes tienes que encargarte de la construcción de la Intercomunal.


Se trata de un proyecto de ingeniería civil que es concebido por Creole Petroleum Corporation y revisa, corrige y adapta el Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Armando Clark
La Cabimas en el Tiempo

martes, 28 de junio de 2016

PROCESIÓN FÚNEBRE.


PROCESIÓN FÚNEBRE.
En una oportunidad, allá por los años 60, siendo adolescente, me encontraba parado en la esquina de la calle progreso con la calle colón, cuando de pronto vi venir lo que me pareció ser un entierro, que a juzgar por lo extraño del mismo me pareció bastante inusual y fuera de lugar. 
Dado el caso, no sabía si se trataba de una comparsa, o en realidad se trataba de un entierro, en todo caso se dirigía hacia la iglesia local para cumplir con los oficios religiosos, que permitieran luego salir rumbo al cementerio. 
Cuando uno ve un cortejo fúnebre, se supone que se debe guardar la compostura, por tratarse del traslado de un difunto hacia su última morada.
El caso fue, que aquel féretro iba siendo conducido por un trío de borrachos, cuyos trastumbados pasos, daban la impresión de que se les iba a ir de las manos la caja mortuoria. Era tal el desbalance de aquellos cargadores, que el féretro tambaleaba para todas partes, dando la impresión de que se iban a caer, con la consecuencia de que el difunto saliera como producto del golpe y fuera a dar a la carretera.

No fuera tanto que los cargadores estuvieran borrachos, si no que además eran de diferentes estaturas, razón por la cual se remecían hacia todos los lados. La gente de por allí se apresuró a salir a presenciar aquel cortejo fúnebre, que además iba siendo escoltado por una partida de borracho, los cuales levantaban las botellas de licor en señal de brindis. Después me entere que la inusual procesión mortuoria venía de tierra negra una barriada cercana y que el difunto era un borrachito que iba siendo llevado por sus amigos de licor hacia la catedral para sus oficios religiosos. Aquella procesión fue la comidilla en esos días.
Nestor Luis Perez Borjas
MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.

jueves, 23 de junio de 2016

Jose Vicente Bauza Gonzalez.









José Bauza, como Presidente del Concejo municipal del entonces Distrito Bolívar, que abarcaba desde Santa Rita hasta Valmore Rodríguez, hoy en día 5 municipios de la Costa Oriental del Lago, fue una persona destacada que contribuyó al desarrollo de la subregión petrolera y uno de sus más grandes hitos, es su apoyo decisivo en la gasificación en el municipio Cabimas, con la creación de la empresa de Gas del Distrito Bolívar Compañía Anónima (Gasdiboca) que en el año 2005 se convierte en Cabigas, posicionando al municipio como la tercera localidad en Venezuela que contara con el suministro gasífero.

Nació en Sucre, y de muy joven, llegó en un mapire a la COL y tuvo un desempeño excelente en la parte deportiva, por lo que estuvo a punto de ser contratado en el béisbol profesional, además de convertirse en un gran dirigente de pensamiento progresista de izquierda, hasta llegar ser Concejal y Diputado a la Asamblea Legislativa del estado Zulia.

Además fue el artífice que promovió la construcción del liceo militar Rafael Urdaneta, parte de la extensión del núcleo de la Universidad del Zulia (LUZ), el Hipódromo de Santa Rita, en 1977  el Instituto Municipal de Cultura de Bellas artes, varias plazas a lo largo y ancho de los poblados, que hoy forman parte de los 5 municipios en la COL.

Participó en el proyecto de la Plaza Bolívar de Ciudad Ojeda, el proyecto de la vía Pedro Lucas Urribarrí, del sector la Misión y la instauración de la red de gas en el municipio Santa Rita y Miranda

Fue el último Prefecto del Distrito Bolívar entre 1984 y 1989 durante el gobierno de Jaime Lusinchi por el MEP.
La Fundación Cultural Luis Beltrán Prieto Figueroa, la Junta del Patrimonio Histórico y Cultural de Cabimas y la Dirección Municipal de Cultura, lo nombro, en la Plaza Bolívar Bicentenaria, como Hijo Ilustre Post-Morten del municipio, por ser destacado en la formación de las raíces cabimenses.

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Edificio Miraflores





Fue construido en junio de 1956 por Leonardo Libutte y Antonio Reingiero. Su estructura está diseñada al estilo de un edificio moderno. Tiene tres plantas y 16 balcones en forma semicircular. El techo de la última planta es de láminas de metal.

Tiene bases, columnas y vigas de carga de concreto armado, paredes de bloques y arcilla entre los pisos de platabanda. Tiene ocho cuartos divididos en la parte alta, incluye cinco salas sanitarias que albergan a diez personas en condición de inquilinos. Su primer dueño fue Chamel Moucharafich.

Actualmente es propiedad de las hermanas Urdaneta Zavala. Esta estructura es considerada una reliquia, debido al tiempo que tiene de construida y la calidad de su construcción. Además allí está funcionando desde hace muchos años la farmacia José Gregorio Hernández, que brinda servicio al público y los vecinos.   

Instituto de patrimonio cultural

Colegio Victor Capo



El plantel creación Cabimas III, comenzó a funcionar el 16 se septiembre de 1975 con las inscripciones para los jóvenes que vivían en los alrededores de la carretera “J” y todos los sectores adyacentes. 
La institución con actividades con dos profesores tiempo completo: Licenciado Miguel Negrón y el Licenciado Francisco Marcano. Contaba con el siguiente personal distribuido de la siguiente manera: 24 profesores, 02 secretarias, 06 obreros y 06 secciones.
En el año escolar 1975-1976, se crearon dos secciones de segundo año y dos terceros años. En marzo de 1976, por decreto presidencial lleva por nombre en honor a un insigne maestro no nacido en Cabimas, pero que dedicó toda su vida a nuestra ciudad Cabimas “Víctor Capo”.

En octubre de 1976, fue inaugurado por el presidente de la República Carlos Andrés Pérez, en la Urbanización Nueva Cabimas donde comenzó sus actividades académicas con 36 secciones 27 del ciclo básico y 09 del ciclo diversificado, con 78 profesores.

En marzo de 1985, fue jubilada la profesora Josefa López de Urdaneta, por lo que asciende a director el profesor Francisco Marcano. En marzo de 1994, fue encargada de la dirección la profesora Ardenia Malavé. Más tarde toma la dirección el profesor Nelson Chirinos en el año 1999. Luego en el año escolar 2002-2003. Comienza a dirigir el Doctor Douglas Leal hasta septiembre del 2009.

Un mes después específicamente el 20 de octubre de 2009, asume la responsabilidad de la gestión gerencial la Licenciada Lisnerys Custodio, función que culmina por decisión propia de la mencionada profesora, el 5 de febrero del año 2010. Luego ejerce la Licenciada Ana Mora como directora institucional desde el 13 de abril hasta el 22 de febrero de 2011.


Armando Clark



miércoles, 22 de junio de 2016

RUFINA LA BURRA MERETRIZ

La mayoría de las historias tienen su origen en comentarios y rumores que poco apoco se van enriqueciendo hasta que toman forma. Las personas que convergen en lugares públicos se ven obligados a interactuar y a referir los comentarios y rumores que acontecen en la ciudad. Así surgen las historias, las cuales sin duda van cargada de cosas ciertas y de una buena dosis de hechos infundados por la imaginación de la gente que son precisamente quienes le dan forma a la historia.
No dudo que fue así que esta historia que relatare a continuación tomó curso, sin descartar el hecho de que algunos detalles hayan sido exagerados y acomodados con la intención de darle la jocosidad. Lo cierto es que cuando referían estos acontecimientos las gente lo pasaba bien, ya que si algo identifica al zuliano es su buen humor.


En los años del gobierno de Pérez Jiménez, se comenzó a instalar la tubería de agua potable para darle ese servicio a toda la población. Eso hizo que el negocio de vender agua potable a domicilio, comenzara a decaer y las ventas no eran las mismas. Fue entonces que uno de tantos agüeros que vendían agua a domicilio se le ocurrió la idea de darle otro uso a la burra que arrastraba su carreta y se dispuso a preparar unos pequeños escalones, que sirvieran para personas de diferentes tamaños, los cuales veremos más adelante el propósito que tendrían los mismos.


En realidad aquel  agüeros, cuyo nombre omitiré, vivía en un callejón sin salida del barrio Tierra negra, muy cerca del casco central. Los jóvenes mayores que se vieron involucrado en esta historia habitaban por las calles aledañas y de algunos de otras barriadas. Consideré necesario escribir al respecto, puesto que los mismos pertenecen a la memoria histórica de la ciudad. 


Este agüero, hubiese sido juzgado por algún organismo de protección a los animales de haber existido en aquellos días, pues era ya suficiente con el excesivo trabajo que tenía aquel animal, como para que a este señor se le ocurriera ponerla a trabajar como trabajadora sexual.


Aquel señor invitó a un joven de la calle el progreso, a que pasara por su casa en horas de la noche y tan pronto como el joven llegó, el agüero le ofreció los servicios de la burra, para que él desahogara sus necesidades sexuales por un módico precio. Aquel joven se habría de encargar después de regar la voz entre los demás interesados de por aquella calle y otras aledañas. 


Llegado el caso, eran muchos los clientes nocturnos que la burra Rufina atendía. En esos días, no había burdeles en el perímetro de la ciudad y en todo caso, los que habían estaban negados para menores de edad y se encontraban distanciados. 


Los vecinos empezaron a notar con extrañeza, que el pequeño hombrecito bañara a la burra todas las tardes, y que además le aplícara una exquisita agua de colonia, y más aún, ver que buena cantidad de jóvenes se daban cita en su casa en horas de la noche.


Dicen los que recuerdan bien los hechos, que el ingenio y la creatividad surgieron en aquellos días de lujuria animal, pues un joven que había llegado por aquella calle, procedente del campo, donde esa práctica es común se le ocurrió inventar un dispositivo muy parecido a un rodillo de los que se usan para pintar. De acuerdo con lo indagado, aquel joven le deslizaba el rodillo por las costillas a la burra, haciendo que ésta se meneara con particular movimiento, muy similar a los que hacía una famosa bailarina de aquellos días llamada la Tongolele. Aquellos movimientos les permitían a los jóvenes obtener mayor placer. El astuto aguero también ofrecía los escalones que había fabricado y el rodillo para que todos pudieran alcanzar a la burra Rufina sin problema. 


Al pasar los días los jóvenes que visitaban con frecuencia aquella casa de cita se habían encaprichado con aquella burra, a tal punto de asumir aquel animal como si fuera un ser humano.


Pero como es bien sabido que nada es perfecto en la vida, resulta que cierto joven que era asiduo visitante de Rufina, tenía amores con una joven que habitaba por los lados de la calle las Mercedes y ésta empezó a notar la ausencia de su enamorado a su cita amorosa y por tal motivo, pensando que se trataba de un engaño, decidió seguirlo y una noche pudo descubrir de que se trataba todo.


Aquella furiosa mujer, casi se volvía loca de la rabia, al ver que su novio la engañaba con una burra.
Esa noche juró que de alguna manera tenía que vengarse de aquella burra y para su favor, llegó por aquellos lados el gran circo América y de una vez pusieron el tradicional letrero, donde se leía que compraban toda clase de animales para alimentar a los leones.


Una noche, después de que el agüero despidiera al último cliente, la joven chica se hizo acompañar de unos amigos y se robaron a la burra Rufina y la negociaron con los del circo. Así terminaron los días de la burra prostituta y al agüero se le acabó el negocio y por temor a que lo fueran a demandar por tales hechos, no se atrevió a buscar a otra burra, si no a otro burro, con el cual pudo continuar su reparto de agua.


Decían que muchos de los jóvenes lloraban a Rufina con el desespero y sentimiento de un viudo y hasta en los momentos de libar licor, la recordaban con honda tristezas.





Nestor Luis Perez Borjas
MEMORIAS DEL PASADO
Relatos históricos de Cabimas.
RUFINA LA BURRA MERETRIZ